viernes, 22 de agosto de 2014

t_d_s p_t_s



No niego que voy a tratar un tema muy delicado, pero oye, qué le voy a hacer, me va el riesgo.
Últimamente está muy de moda un término: "feminazi". ¿Qué es una feminazi? Bueno, según las conclusiones que el que os habla ha conseguido extraer, una feminazi es un apelativo peyorativo que hace referencia directa a una fémina que, en pro de salvaguardar los derechos de la mujer ante una, dicen, sociedad patriarcal opresora, lucha con gallardía contra las injusticias cometidas por los individuos que sirven fielmente a esta sociedad gobernada por hombres, individuos a los que ellas llaman "machirulos". Según quienes emplean este término, las feminazis viven en una paranoia constante, la cual les hace ver signos de machismo hasta en los rincones más insospechados. La feminazi es una ferviente rompedora de estigmas sociales anclados en un sistema arcaico. O bueno, al menos, esa es la visión de sí misma que ella promulga.
En EEUU, Rush Limbaugh usó por primera vez este término en su programa de radio para definir a estas feministas radicales, haciendo referencia "nazi" precisamente a la actitud de estas individuas, basada en la intolerancia y en la imposición injustificada y forzada de sus ideales, cuya veracidad no debe someterse a debate, siquiera.

Sabiendo esto, ¿qué puedo decir yo acerca de este fenómeno que tantísima fuerza está cogiendo ahora mismo?
Para empezar, quiero dejar clara mi postura ante el feminismo (o el activismo en pro de los derechos de la mujer): estoy a favor del feminismo, entendiendo que el feminismo es un movimiento reivindicativo que lucha en pro de posicionar los derechos de la mujer a la misma altura que los del hombre.
Eso me parece bien. No obstante, como todo en la naturaleza, incluidas las corrientes de pensamiento, el feminismo ha acabado ramificándose, creando una suerte de "subgéneros"; siendo uno de ellos el que nos ocupa. 
El feminismo de trinchera, como me gusta llamarlo a mí. El feminazismo, según otros. Pero no caigamos en la trampa del lenguaje, no tan pronto. Analicemos el fenómeno abordando uno de los temas más candentes entre los que tratan estos grupos reivindicativos: el derecho al aborto.
Por una parte, desdeño la postura de los que ven como algo obvio que el aborto debe prohibirse de manera tajante, incluyendo casos de violación; por otra, también considero poco acertados los argumentos de estas feministas, que consideran con total y absoluta normalidad la idea de interrumpir la gestación como si estuvieran hablando de prevenir las espinillas. No, no es tan fácil.
A mi juicio, hablar de la gestación humana es tratar un tema muy pero que muy delicado. Es terreno realmente pantanoso. Decidir a partir de qué momento las células dejan de ser tal y pasan a ser un ser vivo no es ni mucho menos una decisión tan fácil como algunos pretenden hacer ver. Aquí casi tiene mayor jurisdicción la filosofía que la biología. En mi caso, si os soy sincero, no sabría qué decir. He pensado mucho acerca de ello, pero sigo sin llegar a una conclusión. Es un tema difícil de abordar, así que considero que lo más prudente es tratar este tema con la delicadeza que merece. No obstante, considero que lo ideal sería evitar a toda costa tener que recurrir al aborto. No como imposición, sino como un consejo moral, digamos. Hoy en día hay muchos medios para evitar un embarazo, y sí, querida "feminazi": tu cuerpo, tus normas; pero vaya, ¿dónde radica ese punto de inflexión en el cual parte de tu cuerpo pasa a ser el cuerpo de tu hijo y, por tanto, una vida cuyo destino ya no te pertenece a ti? Insisto, considero que esta no es una pregunta fácil de responder. De hecho, no tengo reparo alguno en considerar que dicha respuesta no está ni estará jamás a nuestro alcance. Por eso, veo muy absurdo tratar de imponer argumentos tajantes tan a la ligera, tanto por parte de un bando como de otro.
Sinceramente, me da mucho miedo que una decisión tan determinante, tan vital, tan importante como ser madre se limite a una simple consecuencia de la cópula. ¿Te lo montas con alguien y te sale un churumbel? No. Estás creando un ser vivo, con la colaboración de un hombre, te guste o no. Un embarazo nunca debe reducirse a una consecuencia meramente banal de un acto esporádico.

Por otra parte, el feminazismo como fenómeno sociológico-cultural ha pasado a ser visto como una versión radical, casi anarquista, del feminismo. La vestimenta, la actitud rebelde, casi chabacana; incluso el uso constante de la "k" refleja muy bien esta tendencia izquierdista (extremista en algunos casos) del movimiento. Sus manifestaciones, normalmente, buscan transmitir los mensajes de una manera muy nihilista, muy visual, muy agresiva:



Poca justicia hace al verdadero feminismo lo que he podido leer en un blog (http://las7guarras.wordpress.com/) supuestamente feminista:
"NADIE. Ni el conjunto social, el seno familiar o la pareja puede determinar la decisión de una mujer en cuanto a ser madre o no serlo."(Ojo, esto tras el embarazo. Obviamente, lo de ir a por el nene debe ser siempre cosa de dos, fruto de consenso).
De esta manera, entiendo que ni siquiera el hombre, que es una parte vital de la concepción del ser humano, tendría derecho a decidir qué va a ser de su hijo. Volvemos a banalizar el proceso de gestación, volvemos a obviar que un embarazo es cosa de dos. Volvemos a considerar el embarazo un simple gaje del oficio de la cópula con fines puramente lúdicos. 

Por lo general, me ha llamado bastante la atención cierto sentimiento de camaradería, como muy de guerrilla, hablando de "hermanas que mueren" víctima de la violencia doméstica, como si precisamente fueran víctimas de un régimen opresor, hablando en términos de política. Porque ese es otro de los temas candentes, el de la violencia de género.
Sinceramente, no me ha quedado muy claro qué querían insinuar, pero en este caso, no tengo mayor problema con lo que dicen. Obviamente, la violencia de género es un fenómeno desdeñable y repugnante, pero no olvidemos algo: no siempre es el hombre quien agrede a la mujer.
Gracias a una ley bastante reciente (se impuso durante la legislatura de ZP), una mujer puede pegar a otra mujer, a un niño o a un hombre sin mayores repercusiones legales. No obstante, si esta mujer denuncia una agresión por parte de un hombre, presente pruebas o no, a este señor le puede caer al menos una noche en el cuartelillo. Y no veo a nadie hablar de las famosas denuncias falsas.
¿Igualdad?

Es divertido ver cómo claman una libertad sexual que no permiten a los hombres porque la consideran denigrante hacia la mujer. Ellas tienen derecho a buscar al hombre para que les dé placer, y si ese hombre no se lo quiere dar, tienen derecho a ser promiscuas y buscarse otros mil, defienden la prostitución como modo de vida... pero ojo, si eres hombre y buscas hacer lo mismo, ve olvidándote. En ese caso, estarás despersonalizando a la mujer, usándola como mero objeto sexual y, por tanto, degradándola hasta el nivel de mero objeto que puedes tratar (y golpear) a tu antojo; algo muy malo, que bajo ningún concepto debe plantarse en la inconsciencia social como comportamiento aceptado, porque entonces habría más violaciones.
¿Igualdad?

Una mujer tiene derecho a exhibirse en un local como un trozo de carne, pero cuidado, ojo, que a ningún hombre se le ocurra invitarle a algo. Menos aún insinuar que busca un encuentro sexual. Eso sí, la mujer tiene todo el derecho del mundo a seducir para divertirse.
¿Igualdad?

Se idealiza la imagen de la mujer independiente y trabajadora, pero eso sí, independiente para todo. El marido ideal será un calzonazos que diga que sí a todo y pobre de él si se le ocurre negarse a algo, porque la mujer tiene derecho a ponerle de patitas en la calle y, eh, si tienen hijos, estos se quedan con la mujer y no ha lugar a discusión. Una vez el marido no mire, la mujer tiene derecho a pedir pensiones al gobierno. Que una es luchadora pero necesita un pequeño colchón, por seguridad, claro.
¿Igualdad?

Otro de los verdaderos problemas que supone la hipocresía de este fenómeno es la "hipersensibilización". Hoy mismo he visto la imagen que comparto con vosotros a continuación:



Y, como no podía ser de otra manera, la sección de comentarios se ha llenado de acusaciones de machismo.
Sinceramente, yo no veo el machismo por ninguna parte. De hecho, la propia imagen hace referencia a cinco mujeres concretas, no a todas. Es una figura retórica que juega con la contradicción, nada más. ¿A qué viene esta susceptibilidad tan neurótica? Yo veo paralelismos con la paranoia, si os soy sincero.
Pero esto no es todo. Este movimiento se basa en un victimismo que incluye desde las brujas que fueron condenadas en la hoguera hasta los gays de Chueca. Todo es machismo. Todo ello tiznado en contadas ocasiones con un ligero tufillo a lo que llamo umbilicocentrismo, o lo que viene siendo lo mismo, egocentrismo, soberbia y prepotencia.
El movimiento también realza la promiscuidad, cosa que entiendo como una respuesta, un efecto rebote, a la represión que ha sufrido la mujer durante siglos en el ámbito sexual. No tengo nada en contra de que una mujer se lo monte con quien quiera, pero no veo necesario ir pregonando las gestas sexuales de cada una por ahí. 

Otro asunto que, precisamente, está a la orden del día debido a los hechos recientemente acontecidos en Málaga: la violación. Entiendo el aborto cuando el embarazo es causa de una violación; obviamente, la violación es un delito. Por lo tanto, como ya he dicho, veo que el aborto aquí estaría más que justificado, al igual que en caso de malformación del feto. Si a mi hijo le detectaran algo tan terrible como el síndrome de piel de mariposa (imaginad que tuvierais la piel tan sensible como una servilleta mojada, para que os hagáis una idea), no dudaría ni un segundo, pediría abortar. No le deseo una vida así a nadie, menos aún a mi hijo.

En mi opinión, este fenómeno "feminazi" no es más que un ejercicio de "autocompadecencia" y victimismo masivo.
¿Debería indignarme yo si una mujer me invita a una copa? ¿Debería indignarme si una mujer se insinuara a un hombre que le atrae? ¿Debería indignarme si una mujer propusiera a una persona una noche loca? Por supuesto que no. ¿Por qué, si esto ocurre al revés, se le llama "machismo"?
Si yo digo que me gustan los pechos de una mujer porque los tiene bonitos, ¿es machismo? ¿En serio? Pero vaya, si un grupo de mujeres se juntan para hablar del culo de caparazón del socorrista, no pasa nada, circulen, aquí no hay nada que ver.
Les veo hablar de un terrorismo machista y me pregunto qué habría sido de ellas si hubiesen vivido en los sesenta. 
Me hacen especial gracia titulares como "CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA, AUTODEFENSA FEMINISTA". Volvemos a la absurda guerra de sexos. La conclusión que saco leyendo esto es que no hay ideales enfrentados, sino hombres malos y mujeres buenas. Me parece, y así lo digo, algo muy estúpido.
Insisto: la violencia de género no viene siempre de manos del hombre. Por mucho que os pueda sonar a chiste, muchos hombres viven bajo constante maltrato psicológico y físico y no, de eso no se habla, eso no sale en las noticias, eso no se cuenta porque es "de vergüenza", porque lo que se lleva ahora es victimizar a las mujeres, y precisamente esa es la contradicción de estos movimientos, que no reivindican a la mujer, sino que la victimizan buscando compasión gratuita, alimento y combustible para una reacción violenta justificada. Curiosamente, y considero esto un punto a favor del movimiento más radical, también se rechaza esta victimización. No obstante, el punto a favor desaparece cuando se contradicen ellas mismas hablando de cuán injusta ha sido la historia con ellas. Ojo, lo que decía líneas atrás es cierto, llegan a mencionar a las brujas de los aquelarres. Sí, sí, las que quemaba la inquisición en la hoguera. Porque mujer que veían, mujer que quemaban, oye. Lo de que a unos fanáticos religiosos les causaran cierto pavor las invocaciones satánicas no tenía nada que ver.  

Leo también otra serie de cosas que me han dejado atónito:

-"Violencia machista fue el asesinato parricida de Ruth y José, lxs niñxs (porque también rechazan el masculino para el plural) de Córdoba".
Que me expliquen dónde está el machismo en un caso en el que un padre mata a sus hijos. En serio, que me lo expliquen. 

-"Violencia machista fue el asesinato de Ada, la prostituta nigeriana torturada por el maestro Shaolin".
Dudo mucho que la matara por su condición de mujer. Estamos hablando de un asesino en serie, ¿en serio importa el género de las víctimas?

Hablan de "feminicidios", o lo que yo entiendo: homicidios que se cometen contra una mujer que adquieren una categoría específica por la mera condición de mujer de la víctima. 
Veamos, ¿dónde está ahí la igualdad? Nadie habla de masculicidios. ¿Acaso la pérdida sería menor? ¿Por qué hay que hacer distinción? ¿Qué necesidad hay? Insisto, esto va en contra de la igualdad que, presuntamente, persigue este movimiento.
Por esta y otras razones, me da en la nariz que las conocidas como feminazis, por mucho que digan que buscan la igualdad, solo persiguen una reivindicación que se apoya en la pataleta y en la acusación soberanamente rebuscada, a llamar "machismo" a cualquier estupidez, por inocente que sea, obviando que el verdadero machismo tiene verdaderas y serias repercusiones que, por ejemplo, no tiene un vulgar y simple chiste. ¿Qué ha ocurrido con el movimiento radical? Pues ha conseguido que el feminismo esté en serio riesgo de convertirse en un movimiento político, perteneciente a la izquierda más rancia, tan nociva como la derecha, también rancia, que dicen condenar. Esta politización del noble acto de buscar la igualdad de género amenaza seriamente con acabar con los ideales del verdadero feminismo.

En mi opinión, este verdadero feminismo del que hablo consistiría en rechazar la elegía; el verdadero feminismo consistiría en la reivindicación de la igualdad mediante exaltación de la mujer, haciendo ver que puede alcanzar los mismos logros que un hombre; recordaría a gente como Marie Curie, Juana de Arco, Dolores Ibárruri (independientemente de la ideología), Santa Teresa de Jesús (independientemente de la religión), incluso Angela Merkel, quien es, a fin de cuentas, la personalidad más poderosa e influyente de Europa (oficialmente, claro).
Tampoco habría que olvidar y condenar a mujeres terribles, como Ilse Koch, quien más que feminazi, era nazi a secas y de las peores. Lámparas de piel humana, no os digo más.

Termino con esto para dejar constancia de que ha habido de todo, de que seamos del sexo que seamos, somos humanos; que hay que ver el machismo y combatirlo donde verdaderamente hay machismo, no en una inocente adulación, un chiste tonto, un piropo o un mero acto de cortesía como abrir la puerta y dejar pasar a una mujer. 

¿Es machismo la Venus de Willendorf? ¿Es machismo la Dama de Elche? ¿Es machismo la Gioconda? ¿Es machismo la Maja Desnuda? ¿Es machismo El nacimiento de Venus de Boticcelli? ¿Es machismo El origen del mundo de Courbet? ¿Es machismo El Beso de Klimt? ¿Es machismo el mito de Apolo y Dafne y la escultura que inspiró a Bernini? ¿Es machismo la ópera Carmen? ¿Es machismo La Celestina? ¿Es machismo Roxanne de The Police? ¿Es machismo Las señoritas de Avignon? ¿Es machismo Romeo y Julieta? 

Creo que la respuesta ya la sabéis.

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