martes, 19 de agosto de 2014

Mariposa indigesta

Hace poco, estando en Salamanca, hice parada en un restaurante bastante acogedor, muy al estilo de los Foster's Hollywood, solo que a la castellana.
Distraído mientras esperaba a que el camarero me sirviera el primer plato, me fijé en que tenía la televisión justo delante de mí y, sin nada mejor que hacer, me puse a verla. El programa que estaban emitiendo, el cual imagino que de algo os sonará, era "Cazamariposas".
Para que os hagáis una idea, es un vago intento de adaptar un formato que está arrasando en EEUU: un repaso a la actualidad relacionada con el mundo súper mega fashion y trendy de las amazing de la muerte celebrities yanquis. Podríais pensar que es lo convencional, lo mismo de siempre, pero no. Aquí hacen especial hincapié en lo que estos famosillos cuentan y dejar ver por las redes sociales.
No es ningún secreto que estos famosos y sus respectivos representantes son conscientes de la mina de oro que pueden hallar en Instagram o Twitter, de modo que es casi un asunto de vida o muerte sacarle mayor partido que cualquier otra megacelebrity que pueda andar al acecho, esperando hincar el diente a tan suculento solomillo de fama rancia.
En EEUU, como ya os podréis imaginar, los temas recurrentes son los ídolos de los adolescentes: Bieber, Miley Cyrus, las Kardashian, Austin Mahone, One Direction y toda esta gente.
Lo divertido del asunto es que en la versión Española, que no desdeña directamente a toda esta troupe internacional, deciden tirar por el producto de la piel de toro y sube a los Olimpos a gente como la hija peruana de la Pantoja (que ajusticien al primero que se le ocurrió llamarla Isabel II), su novio despechado, la Pelopony, Bustamante, los bíceps y las berzas (otro programa que también da para entrada), Mario Casas, Paquirrín... todo ello contando, de vez en cuando, con la colaboración de una chachicelebrity haciendo las veces de presentadora invitada. Obviamente, estamos hablando de nombres escritos en oro en los anales del prestigio como es el caso de Leticia Sabater o Malena Gracia.

Me sirvieron los espaguetis. Sí, fue lo único que vi en el menú que me apeteciera llevarme al gaznate.
Conforme los ingería, con la clase y el estilo que me caracterizan, dieron paso a otra sección en la cual, básicamente, se dedicaban a poner verdes a famosillos de todo tipo, tanto internacionales como del producto nacional, por los estilismos y los peinados. Como no podía ser de otra manera, llevaron a expertos blogueros/estilistas para someter a tela (pun intended) de juicio los trapitos que llevaban estos dioses del Olimpo. La verdad es que no sé qué tipo de criterio seguían, pero parecían disfrutar bastante poniendo a la altura del betún a unos y lamiendo las partes nobles a otros. Mi sentido paeyil me advirtió de que tal vez, y solo tal vez, se estaban limitando a decir maravillas de los que les caían bien.
Hasta donde yo sé, gente que sabe de esto echa en cara a estos señoritingos no tener ni idea de lo que están hablando.

¿Que qué es lo que me preocupa y me enerva de todo esto? El seguimiento que tiene. No he podido encontrar registros fiables, pero a juzgar por la repercusión que tiene en las redes sociales, me atrevo a aventurar que el programita no está siendo un fracaso, precisamente.
Volvemos a lo de siempre. Estamos educando a los jóvenes haciéndoles creer que todo lo que vale en la vida es eso, la fachada, la pasta que tengas y la fama. Estos panfletos comecocos te hacen creer que eres lo que vistes, lo que ven los demás y el número de gente que te besa el culo.
Aquí veo yo bastante evidente el retraso general de la sociedad española. Muy a la par con el de EEUU, por cierto, y de pura vergüenza si nos comparamos con países con un nivel educativo soberbio, como la mayoría de los noreuropeos (destacan Suecia, Holanda y Finlandia). Deberíamos estar recuperándonos, los jóvenes tendrían que estar más preparados que nunca, la crisis tendría que haber servido para que la mayoría de ellos anduviera ojo avizor, con la visión crítica por bandera y el inconformismo como modo de vida. Pero no, parece que la cosa aún puede ir a peor. Seguimos sintiéndonos orgullosos de nuestras versiones rancias de lo peorcito que nos llega desde el extranjero. Y lo peor de todo es que esto ya no solo se aplica al mundo audiovisual. Aunque, vaya, no es como si esto debiere pillarnos de nuevas.

Vuelvo a hacer referencia a una entrada de otro blog que explica a las mil maravillas el porqué de la situación social decadente de nuestro país y de las raíces de este triste fenómeno: http://gazzettadelapocalipsis.com/2014/02/19/el-paraiso-de-los-mediocres/

Total, que también pedí espaguetis de segundo. Lo poco gusta y lo mucho cansa, dicen, pero como buen español, hay veces que debo tragar sin preguntar y, pese a que las opciones son muchas, opto mejor por tirar de costumbres y no ver más allá o probar cosas nuevas. Total, ¿pa' qué?
Si no estamos en este mundo para otra cosa que no sea producir sin preguntar.


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