Llevo bastante tiempo sin escribir por aquí, pero quiero pensar que la procrastinación ha valido la pena. Hace cosa de una semana me puse a rebuscar entre mis viejos libros de clase y encontré los cuatro correspondientes a los cuatro autores que tuvimos que tratar en la asignatura de Filosofía de 2º de Bachiller. Concretamente, hubo dos que me llamaron la atención: uno, el de Platón, por ser casi el principio de todo; parte de la raíz del pensamiento moderno. El otro, el de Friedrich Nietzsche. Quizá por ser el más actual, el más irónico, el más mordaz... comencé a leerlo, por primera vez en mi vida, con interés. ¿Que por qué comento todo esto? Porque me ha hecho pensar, ha ampliado mi visión, me ha hecho llegar a una serie de conclusiones y en fin, aquí estoy, dispuesto a compartirlas con quien quiera leerlas.
Básicamente, lo que he logrado gracias a Nietzsche es adaptar algunas de sus propuestas a mi propio pensamiento y a mi postura ante, por ejemplo, la estructura política occidental. Nietzsche habla de la cultura occidental como un engaño, como un mundo artificial que fue creado por el miedo al mundo real con el fin de crear una realidad falsa pero cómoda y segura para los que en ella viven. De ahí, la primera de mis conclusiones: la estructura política occidental es, en su totalidad, una farsa defectuosa y perniciosa.
Las ideologías políticas son una estrategia que busca segmentar la conciencia social y frenar su progreso en pro (o no) de los intereses de una oligarquía (que viene de lejos, nada de bancos, empresarios o economistas). Las ideologías, bandos y partidos son conceptos prefabricados y arraigados en el subconsciente colectivo con el fin de enfrentar a la gente en lugar de dejar que ésta siga el proceso natural de desarrollo ideológico. La segmentación es la fabricación de pequeñas conciencias sociales falsas, artificiales y defectuosas. La política al uso es una forma de clasismo, ya que la verdadera política es inherente al ser humano por naturaleza, al ser éste un animal político cuya función es establecer un orden mediante el uso de una serie de habilidades que ya vienen de serie. La necesidad de tener un dios (gran ordenador) y líderes (políticos) ha mermado en sobremanera a lo largo de la historia la capacidad política del ser humano y le ha hecho creer que la política es una mera institución burocrática a la que solo pueden pertenecer unos pocos funcionarios.
Pensémoslo, ¿qué es la política occidental? Dos bandos, dos ideologías, dos colectivos antagónicos, con sus degradaciones y "desambiguaciones", todos "tiran para un lado". La tendencia a la radicalización de estos colectivos es una prueba de que el ser humano tiende a pensar que debe mantenerse este espíritu de combate (voluntad de poder de Nietzsche, o la fuerza vital que se refuerza ante las adversidades); de esta manera, la paz pasa a ser algo aún más utópico, ya que el propio humano siempre tenderá a romperla en pos de saciar sus necesidades vitales y, según Nietzsche, incluso biológicas. Pienso que sí que existe esta tendencia, aunque también creo en la conciencia global o social que he mencionado hace unas cuantas líneas, una fuerza colectiva que se hace palpable (e incluso detectable a nivel cuántico) en los movimientos sociales y las revoluciones; un todo, una interconexión que va más allá de la conciencia individual y que condiciona nuestra actitud en pro de una voluntad mayor que, pese a ser, en cierto modo, superior, no responde ni mucho menos a la condición de dios, sino al todo al que contribuye una parte del propio individuo. De este modo, cada uno de nosotros forma parte de esta conciencia social y toma su papel en ella mediante los impulsos de conciencia que dictan su actitud. De ahí, tal vez, la tendencia inconsciente a creer en el karma o en un ente superior (existe el gen de Dios).
En resumen, existe una conciencia social que actúa como nexo intercomunicador de todo aquel que en ella participa (¿podemos incluir al resto de animales?). De este modo, existe una sintonía y una sincronía entre la humanidad. Entonces, ¿por qué existen las ideologías? Como es natural, a nivel individual, cada humano tiene su propio proceder y sus propios principios, aunque estos no deberían afectar a la totalidad de la conciencia social; de hecho, deberían reforzarla. No obstante, la estructuración forzada de la sociedad en dos grandes ideologías antagónicas ha logrado, a lo largo del tiempo, que esta sincronía se agote y se debilite, ya que, pese a ser dicha conciencia algo que se halla en un plano superior/paralelo a nuestra propia conciencia individual, no deja de ser parte del individuo, y si la conciencia de un gran número de individuos se debilita, la conciencia social corresponde y hace la réplica. ¿Cuál es la manera más efectiva de debilitar y segmentar la conciencia social? Fácil, forzando una evolución controlada o descarrilando cada uno de sus vagones en direcciones distintas. Pensemos en la conciencia social como un tren. Si todos los vagones van a una y siguen el raíl, el vehículo se desplazará a una velocidad estable y elevada. No obstante, si un pasajero toma el control y, pese a no estar capacitado, se nombra a sí mismo maquinista del vagón, fuerza posteriormente al vagón 3 a desviar su trayectoria hacia el oeste y ocurre lo propio con el vagón 5 para que, en este caso, se dirija al sur, no solo estaremos desestructurando el todo (conciencia social), sino que además estaremos mermando la velocidad de los vagones, privándoles de un raíl que les sustenta. De este modo, les haríamos creer que ese nuevo rumbo es el único verdadero, ocasionando no sólo desacuerdo entre los pasajeros de los vagones, sino además disputas que les retrasarían aún más.
Pensemos en el absurdo de la situación: ¿cómo se puede ser maquinista de un solo vagón? ¿Es este absurdo metafórico aplicable al mundo real? Y, cuanto más débil sea la "población" de un vagón, ¿más probabilidades tendrá un individuo fuerte de tomar el control?
Izquierda, derecha, liberales, conservadores, anarquistas… todos creen tener la razón, mas ninguno la tiene, porque sabemos que el tren marcha, pero nunca sabemos de dónde viene ni hacia dónde va. ¿Porque qué es la razón, sino la propia guía de la conciencia individual? Si nos guiamos por los principios hasta aquí narrados, esta razón individual no debería poder ser aplicable a la conciencia social colectiva, ya que cada una responde a leyes y directrices diferentes. De modo que forzar la existencia de subgrupos de conciencias colectivas dentro de una única y genuina conciencia mediante el uso de esta razón que únicamente se aplica a entidades individuales solo puede tener como resultado un producto defectuoso y corrupto.
Esto es, no puedes cortar una viga con cuchillo y tenedor.
Algo se vuelve artificial cuando se fuerza a ser. La automatización de la sociedad empieza a privarla de la humanidad del trato y, por tanto, la conciencia social se debilita.
Como ya se ha mencionado al principio de la entrada, a lo largo de la historia, las clases sociales, los ingresos económicos, la influencia… han promulgado la creación de estas identidades colectivas falsas llamadas ideologías, lo cual ha favorecido el aumento de las desigualdades y, con ello, el auge de la crispación general y el nacimiento de las revueltas y consiguientes luchas de clases.
¿Cuál ha sido el resultado de todo esto? No solo un freno importante del progreso natural, sino una debilitación crónica del ser humano, así como una tendencia aprendida del mismo a crear nuevas microconciencias, provocando así un círculo vicioso que lleva a una aún mayor debilitación.
Independientemente de si se considera de derechas o de izquierdas dentro del espectro ideológico político, procedamos a analizar las características principales de últimos movimientos sociales a nivel global:
—Búsqueda de la igualdad biológica absoluta
Son diversos los niveles de igualdad que se buscan en la actualidad. Por una parte, ha cobrado fuerza y una considerable notoriedad mediática el movimiento feminista, el cual busca la igualdad entre sexos (al menos, en teoría). Loable.
Por otra parte, ha salido a la palestra un término aún desconocido para muchos: el especismo, lo que vendría a ser lo mismo que el racismo, solo que cambiando razas por especies. Así es, el especismo es la discriminación hacia los animales. Por supuesto, no seré yo quien diga que los animales no merecen respeto, pero la raíz del movimiento, la esencia más ortodoxa del mismo, defiende una serie de argumentos que cuentan con un cariz algo inquietante y que vendrían a denotar ese proceso de debilitación humana del que hablábamos anteriormente.
Con todo el respeto al reino animal, los seres humanos somos la especie más evolucionada del planeta, y debemos saber ocupar ese papel. No saber responder a este escalafón jerárquico significaría un fracaso rotundo, así como un primer paso hacia uno de tantos hándicaps a los que podría llegar a enfrentarse nuestra especie en el futuro.
Estamos asistiendo a una pérdida de la identidad de gran depredador que acabará con una degradación genuina que significará el fin de la especie. De ahí la necesidad de reforzarse antes de la llegada de la inteligencia artificial (gran depresión debido a gran impotencia). Pese a ello, existe una alarmante tendencia a hacer justo lo contrario.
—Igualdad de privilegios, reparto equitativo
Por otra parte, pasamos a considerar lo políticamente correcto un lastre para la sociedad. ¿Debería contar de la misma manera el voto de una persona que no sabe situar su propio país en el mapa que el de un catedrático con un CI de 185? ¿A qué responde la igualdad, a una lícita iniciativa para mejorar la sociedad o a un vago intento de hacer el mundo más políticamente correcto y así conservar este falso estado de calma y relax perpetuos? Lo que quiero decir con esto es que huelga reflexionar acerca de qué significa igualdad y qué fines persigue.
La igualdad absoluta también incluye la desaparición de las clases sociales, lo cual nos devuelve al punto anterior. Decir que todos somos iguales es una memez. No somos iguales, nuestras competencias varían dependiendo del individuo, ¿por qué entonces deberíamos ocupar todos el mismo rol? A la larga, esto será contraproducente y no contribuirá a otra cosa que no sea aumentar el nivel de confusión. ¿Por qué se busca la abolición de las jerarquías? ¿Acaso no existen los órdenes jerárquicos en las sociedades más sofisticadas del mundo animal? Abejas y hormigas son un buen ejemplo.
A mi modo de ver, los dos grandes polos enfrentados no son dos ideologías. Ni siquiera lo son el bien y el mal, ya que éstos no son más que concepciones generales de ideas limitadas por la imaginería humana. Los dos grandes conceptos antagónicos universales son el orden (o cosmos) y el caos.
—Nueva tendencia evolutiva del ser humano
¿Hacia dónde evoluciona el ser humano? La tendencia actual consiste en automatizar todos los procesos que hoy requieren algo de movimiento. Incluso la compra en el supermercado se está derogando en pro de nuevas costumbres que no requieran una disminución del ritmo de trabajo. He aquí un ejemplo bastante gráfico. https://www.youtube.com/watch?v=3Mqcb7RoN4Y
¿Qué supondrá esto? Una mayor pasividad, más debilidad y mayor “manipulabilidad”. O lo que es lo mismo, mayor tendencia a someter la voluntad al mero cumplimiento de órdenes.
La gente se queja por la falta de puestos de trabajo, cuando la tendencia es muy similar a la de la revolución industrial: lo que otrora fue la “evacuación” de los pueblos, mañana será la desaparición de innumerables puestos de trabajo, ya que habrá más máquinas capaces de sustituir y mejorar el rendimiento de los humanos. De esta manera, el sector empresarial crecerá mucho, mientras que el sector obrero verá sus competencias reducidas casi al mínimo. Esto es inevitable. La cuestión es, ahora mismo, saber compensar esta situación para evitar niveles de crispación que puedan cargarse el sistema del futuro. La renta básica universal sería un buen método, si bien injusto, para mantener a la gente contenta.
Algo que no se tiene en cuenta a menudo, como ya he dicho en otras ocasiones, es que la empresa no debe actuar como una ONG dedicada a distribuir puestos de trabajo. Debe ser el medio para emprender y desarrollar el lado imaginativo del ser humano, contando cada empresa con “piezas” clave para evolucionar. Tener que mantener a un trabajador de más puede llegar a ser algo parecido a verse obligado a pagar un impuesto por demora de crecimiento. ¿Cuál es la gran pega de este sistema? Que los despidos, hoy en día, no se pueden llevar a cabo así como así. Lo ideal sería que un despido no fuera más que un traslado, para así poder agilizar un “intercambio” de trabajadores entre las empresas. No obstante, cuando la economía se encuentra en horas bajas, véase el caso de España, las empresas controlan hasta el último céntimo de sus gastos y no se dan los índices de propensión a la contratación necesarios.
Por otra parte, el factor sociológico también tiene mucho que decir aquí. Allí arriba saben que la sociedad siempre sitúa su tope ahí donde se sitúan sus referencias. ¿Cómo bajar el nivel general de la sociedad? Fomentando la creación de referentes de bajo nivel. ¿Por qué Gran Hermano lleva ya quince ediciones? Porque es la fábrica de dichos referentes más eficiente del país. Si hoy por hoy ya tenemos una sociedad débil hasta un punto realmente preocupante, ¿qué será de nosotros dentro de una o dos décadas?¿Qué ocurrirá cuando llevemos a un ser humano socialmente devaluado a una época en la que se vea sustituido por unas máquinas mucho más eficientes que él? ¿Será el golpe de gracia que acabe definitivamente con nuestra ya de por sí devaluada moral?
En mi opinión, y para concluir, deberíamos empezar a darnos cuenta de que es necesario reestructurar muchas ramas del sistema, empezando por nuestra propia percepción de la realidad. Sí, sería precioso que viviéramos en un mundo de iguales, pero como decía el propio Nietzsche, el humano tiende a recluirse, a renunciar a los placeres vitales si ello supone evitar el sufrimiento que, de ser aceptado, le fortalecería; de modo que esa igualdad que buscamos es una igualdad cómoda, una igualdad de ceros. Siendo esto así, ¿cómo vamos a aspirar a conseguir una igualdad de dieces? Los animales son adorables, pueden ser fieles compañeros y merecen respeto, este planeta es tanto suyo como nuestro, nosotros mismos debemos conocer nuestros propios límites éticos (aunque para Nietzsche la ética es otro invento de la razón y otra excusa para no desatar las pasiones), pero también debemos ser conscientes de que somos una especie que ha conseguido un nivel de desarrollo extraordinariamente complejo y asombroso. Hemos creado el arte, la música… y hemos dado forma a nuestro propio mundo, cosa que ningún animal ha hecho. No debemos imponernos a nada, pero sí reconocer nuestro primer puesto en el podio de las especies y no olvidar que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Que seamos el apex predator por excelencia no significa que tengamos que arrasar con todo, ni mucho menos, pero no debemos dormirnos; la pérdida de la identidad social podría ser fatal en el futuro.
Hacía referencia al uso de la ética para establecer unos límites a la hora de reconocer nuestra supremacía de nuestra especie. Debo añadir que Nietzsche habría discrepado conmigo en este sentido; para Nietzsche, la ética era otro invento de la razón y otra excusa para no desatar las pasiones, un lastre más propio de la debilitación humana. Pero creo que hay algo que se le escapó.
Si lo que decía el propio Nietzsche es cierto, su propia debilidad (debida a su delicada salud) debió condicionar su pensamiento y su forma de ver el mundo, de ahí que, en contraste con dicha debilidad, él mismo necesitara ver el mundo como una guerra y una lucha de intereses constante, en una especie de resorte de poleas de acción-reacción para contrarrestar una situación límite (una voluntad de poder desmedida que casa con su impotencia). Hoy en día, los argumentos de Nietzsche pueden ser, en cierto modo, rebatidos (avance de la ciencia, descubrimientos...), pero el mérito de anticiparse hace más de un siglo a la esencia de la situación actual (debilidad, “borreguismo” y dominio absoluto de la dictadura de la reputación y lo políticamente correcto, más la imposición del concepto universal de bien y mal) le hace merecedor de infinidad de elogios. Aunque debemos considerar que, curiosamente, existe un paralelismo entre la época que vivió Nietzsche y la actualidad: ambas épocas supusieron y van a suponer un punto de inflexión en la historia del ser humano. Partiendo de aquí, podríamos empezar a especular y desarrollar teorías acerca de la naturaleza cíclica de la vida (¿conducida así a propósito por la conciencia social para coger una suerte de inercia?), pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
Nietzsche era alguien con ideas muy firmes, pero resulta muy revelador saber que el golpe que lo llevó a la locura se lo llevó tratando de defender a un caballo. ¿Le pudo su lado débil o su lado humano? ¿Acaso es el humano, por humano, débil, o simplemente un miembro más de esta gran conciencia, al igual que el equino? La posible interpretación del propio Nietzsche del acto altruista que le llevó al final de sus días habría dado para escribir mucho, pero en este caso, la historia se perdió con el resto de sus pensamientos para nunca ser escrita y dejarnos un legado de, si cabe, aún más preguntas.















