sábado, 13 de diciembre de 2014

Paeyo vs Nietzsche

Llevo bastante tiempo sin escribir por aquí, pero quiero pensar que la procrastinación ha valido la pena. Hace cosa de una semana me puse a rebuscar entre mis viejos libros de clase y encontré los cuatro correspondientes a los cuatro autores que tuvimos que tratar en la asignatura de Filosofía de 2º de Bachiller. Concretamente, hubo dos que me llamaron la atención: uno, el de Platón, por ser casi el principio de todo; parte de la raíz del pensamiento moderno. El otro, el de Friedrich Nietzsche. Quizá por ser el más actual, el más irónico, el más mordaz... comencé a leerlo, por primera vez en mi vida, con interés. ¿Que por qué comento todo esto? Porque me ha hecho pensar, ha ampliado mi visión, me ha hecho llegar a una serie de conclusiones y en fin, aquí estoy, dispuesto a compartirlas con quien quiera leerlas.
Básicamente, lo que he logrado gracias a Nietzsche es adaptar algunas de sus propuestas a mi propio pensamiento y a mi postura ante, por ejemplo, la estructura política occidental. Nietzsche habla de la cultura occidental como un engaño, como un mundo artificial que fue creado por el miedo al mundo real con el fin de crear una realidad falsa pero cómoda y segura para los que en ella viven. De ahí, la primera de mis conclusiones: la estructura política occidental es, en su totalidad, una farsa defectuosa y perniciosa. 
Las ideologías políticas son una estrategia que busca segmentar la conciencia social y frenar su progreso en pro (o no) de los intereses de una oligarquía (que viene de lejos, nada de bancos, empresarios o economistas). Las ideologías, bandos y partidos son conceptos prefabricados y arraigados en el subconsciente colectivo con el fin de enfrentar a la gente en lugar de dejar que ésta siga el proceso natural de desarrollo ideológico. La segmentación es la fabricación de pequeñas conciencias sociales falsas, artificiales y defectuosas. La política al uso es una forma de clasismo, ya que la verdadera política es inherente al ser humano por naturaleza, al ser éste un animal político cuya función es establecer un orden mediante el uso de una serie de habilidades que ya vienen de serie. La necesidad de tener un dios (gran ordenador) y líderes (políticos) ha mermado en sobremanera a lo largo de la historia la capacidad política del ser humano y le ha hecho creer que la política es una mera institución burocrática a la que solo pueden pertenecer unos pocos funcionarios.
Pensémoslo, ¿qué es la política occidental? Dos bandos, dos ideologías, dos colectivos antagónicos, con sus degradaciones y "desambiguaciones", todos "tiran para un lado". La tendencia a la radicalización de estos colectivos es una prueba de que el ser humano tiende a pensar que debe mantenerse este espíritu de combate (voluntad de poder de Nietzsche, o la fuerza vital que se refuerza ante las adversidades); de esta manera, la paz pasa a ser algo aún más utópico, ya que el propio humano siempre tenderá a romperla en pos de saciar sus necesidades vitales y, según Nietzsche, incluso biológicas. Pienso que sí que existe esta tendencia, aunque también creo en la conciencia global o social que he mencionado hace unas cuantas líneas, una fuerza colectiva que se hace palpable (e incluso detectable a nivel cuántico) en los movimientos sociales y las revoluciones; un todo, una interconexión que va más allá de la conciencia individual y que condiciona nuestra actitud en pro de una voluntad mayor que, pese a ser, en cierto modo, superior, no responde ni mucho menos a la condición de dios, sino al todo al que contribuye una parte del propio individuo. De este modo, cada uno de nosotros forma parte de esta conciencia social y toma su papel en ella mediante los impulsos de conciencia que dictan su actitud. De ahí, tal vez, la tendencia inconsciente a creer en el karma o en un ente superior (existe el gen de Dios).
En resumen, existe una conciencia social que actúa como nexo intercomunicador de todo aquel que en ella participa (¿podemos incluir al resto de animales?). De este modo, existe una sintonía y una sincronía entre la humanidad. Entonces, ¿por qué existen las ideologías? Como es natural, a nivel individual, cada humano tiene su propio proceder y sus propios principios, aunque estos no deberían afectar a la totalidad de la conciencia social; de hecho, deberían reforzarla. No obstante, la estructuración forzada de la sociedad en dos grandes ideologías antagónicas ha logrado, a lo largo del tiempo, que esta sincronía se agote y se debilite, ya que, pese a ser dicha conciencia algo que se halla en un plano superior/paralelo a nuestra propia conciencia individual, no deja de ser parte del individuo, y si la conciencia de un gran número de individuos se debilita, la conciencia social corresponde y hace la réplica. ¿Cuál es la manera más efectiva de debilitar y segmentar la conciencia social? Fácil, forzando una evolución controlada o descarrilando cada uno de sus vagones en direcciones distintas.  Pensemos en la conciencia social como un tren. Si todos los vagones van a una y siguen el raíl, el vehículo se desplazará a una velocidad estable y elevada. No obstante, si un pasajero toma el control y, pese a no estar capacitado, se nombra a sí mismo maquinista del vagón, fuerza posteriormente al vagón 3 a desviar su trayectoria hacia el oeste y ocurre lo propio con el vagón 5 para que, en este caso, se dirija al sur, no solo estaremos desestructurando el todo (conciencia social), sino que además estaremos mermando la velocidad de los vagones, privándoles de un raíl que les sustenta. De este modo, les haríamos creer que ese nuevo rumbo es el único verdadero, ocasionando no sólo desacuerdo entre los pasajeros de los vagones, sino además disputas que les retrasarían aún más.
Pensemos en el absurdo de la situación: ¿cómo se puede ser maquinista de un solo vagón? ¿Es este absurdo metafórico aplicable al mundo real? Y, cuanto más débil sea la "población" de un vagón, ¿más probabilidades tendrá un individuo fuerte de tomar el control?
Izquierda, derecha, liberales, conservadores, anarquistas… todos creen tener la razón, mas ninguno la tiene, porque sabemos que el tren marcha, pero nunca sabemos de dónde viene ni hacia dónde va. ¿Porque qué es la razón, sino la propia guía de la conciencia individual? Si nos guiamos por los principios hasta aquí narrados, esta razón individual no debería poder ser aplicable a la conciencia social colectiva, ya que cada una responde a leyes y directrices diferentes. De modo que forzar la existencia de subgrupos de conciencias colectivas dentro de una única y genuina conciencia mediante el uso de esta razón que únicamente se aplica a entidades individuales solo puede tener como resultado un producto defectuoso y corrupto.
Esto es, no puedes cortar una viga con cuchillo y tenedor.
Algo se vuelve artificial cuando se fuerza a ser. La automatización de la sociedad empieza a privarla de la humanidad del trato y, por tanto, la conciencia social se debilita.


Como ya se ha mencionado al principio de la entrada, a lo largo de la historia, las clases sociales, los ingresos económicos, la influencia… han promulgado la creación de estas identidades colectivas falsas llamadas ideologías, lo cual ha favorecido el aumento de las desigualdades y, con ello, el auge de la crispación general y el nacimiento de las revueltas y consiguientes luchas de clases.
¿Cuál ha sido el resultado de todo esto? No solo un freno importante del progreso natural, sino una debilitación crónica del ser humano, así como una tendencia aprendida del mismo a crear nuevas microconciencias, provocando así un círculo vicioso que lleva a una aún mayor debilitación.
Independientemente de si se considera de derechas o de izquierdas dentro del espectro ideológico político, procedamos a analizar las características principales de últimos movimientos sociales a nivel global:

—Búsqueda de la igualdad biológica absoluta

Son diversos los niveles de igualdad que se buscan en la actualidad. Por una parte, ha cobrado fuerza y una considerable notoriedad mediática el movimiento feminista, el cual busca la igualdad entre sexos (al menos, en teoría). Loable.
Por otra parte, ha salido a la palestra un término aún desconocido para muchos: el especismo, lo que vendría a ser lo mismo que el racismo, solo que cambiando razas por especies. Así es, el especismo es la discriminación hacia los animales. Por supuesto, no seré yo quien diga que los animales no merecen respeto, pero la raíz del movimiento, la esencia más ortodoxa del mismo, defiende una serie de argumentos que cuentan con un cariz algo inquietante y que vendrían a denotar ese proceso de debilitación humana del que hablábamos anteriormente.  
Con todo el respeto al reino animal, los seres humanos somos la especie más evolucionada del planeta, y debemos saber ocupar ese papel. No saber responder a este escalafón jerárquico significaría un fracaso rotundo, así como un primer paso hacia uno de tantos hándicaps a los que podría llegar a enfrentarse nuestra especie en el futuro.
Estamos asistiendo a una pérdida de la identidad de gran depredador que acabará con una degradación genuina que significará el fin de la especie. De ahí la necesidad de reforzarse antes de la llegada de la inteligencia artificial (gran depresión debido a gran impotencia). Pese a ello, existe una alarmante tendencia a hacer justo lo contrario. 


—Igualdad de privilegios, reparto equitativo

Por otra parte, pasamos a considerar lo políticamente correcto un lastre para la sociedad. ¿Debería contar de la misma manera el voto de una persona que no sabe situar su propio país en el mapa que el de un catedrático con un CI de 185? ¿A qué responde la igualdad, a una lícita iniciativa para mejorar la sociedad o a un vago intento de hacer el mundo más políticamente correcto y así conservar este falso estado de calma y relax perpetuos? Lo que quiero decir con esto es que huelga reflexionar acerca de qué significa igualdad y qué fines persigue.
La igualdad absoluta también incluye la desaparición de las clases sociales, lo cual nos devuelve al punto anterior. Decir que todos somos iguales es una memez. No somos iguales, nuestras competencias varían dependiendo del individuo, ¿por qué entonces deberíamos ocupar todos el mismo rol? A la larga, esto será contraproducente y no contribuirá a otra cosa que no sea aumentar el nivel de confusión. ¿Por qué se busca la abolición de las jerarquías? ¿Acaso no existen los órdenes jerárquicos en las sociedades más sofisticadas del mundo animal? Abejas y hormigas son un buen ejemplo.
A mi modo de ver, los dos grandes polos enfrentados no son dos ideologías. Ni siquiera lo son el bien y el mal, ya que éstos no son más que concepciones generales de ideas limitadas por la imaginería humana. Los dos grandes conceptos antagónicos universales son el orden (o cosmos) y el caos.


—Nueva tendencia evolutiva del ser humano

¿Hacia dónde evoluciona el ser humano? La tendencia actual consiste en automatizar todos los procesos que hoy requieren algo de movimiento. Incluso la compra en el supermercado se está derogando en pro de nuevas costumbres que no requieran una disminución del ritmo de trabajo. He aquí un ejemplo bastante gráfico. https://www.youtube.com/watch?v=3Mqcb7RoN4Y
¿Qué supondrá esto? Una mayor pasividad, más debilidad y mayor “manipulabilidad”. O lo que es lo mismo, mayor tendencia a someter la voluntad al mero cumplimiento de órdenes.
La gente se queja por la falta de puestos de trabajo, cuando la tendencia es muy similar a la de la revolución industrial: lo que otrora fue la “evacuación” de los pueblos, mañana será la desaparición de innumerables puestos de trabajo, ya que habrá más máquinas capaces de sustituir y mejorar el rendimiento de los humanos. De esta manera, el sector empresarial crecerá mucho, mientras que el sector obrero verá sus competencias reducidas casi al mínimo. Esto es inevitable. La cuestión es, ahora mismo, saber compensar esta situación para evitar niveles de crispación que puedan cargarse el sistema del futuro. La renta básica universal sería un buen método, si bien injusto, para mantener a la gente contenta.
Algo que no se tiene en cuenta a menudo, como ya he dicho en otras ocasiones, es que la empresa no debe actuar como una ONG dedicada a distribuir puestos de trabajo. Debe ser el medio para emprender y desarrollar el lado imaginativo del ser humano, contando cada empresa con “piezas” clave para evolucionar. Tener que mantener a un trabajador de más puede llegar a ser algo parecido a verse obligado a pagar un impuesto por demora de crecimiento. ¿Cuál es la gran pega de este sistema? Que los despidos, hoy en día, no se pueden llevar a cabo así como así. Lo ideal sería que un despido no fuera más que un traslado, para así poder agilizar un “intercambio” de trabajadores entre las empresas. No obstante, cuando la economía se encuentra en horas bajas, véase el caso de España, las empresas controlan hasta el último céntimo de sus gastos y no se dan los índices de propensión a la contratación necesarios. 

Por otra parte, el factor sociológico también tiene mucho que decir aquí. Allí arriba saben que la sociedad siempre sitúa su tope ahí donde se sitúan sus referencias. ¿Cómo bajar el nivel general de la sociedad? Fomentando la creación de referentes de bajo nivel. ¿Por qué Gran Hermano lleva ya quince ediciones? Porque es la fábrica de dichos referentes más eficiente del país. Si hoy por hoy ya tenemos una sociedad débil hasta un punto realmente preocupante, ¿qué será de nosotros dentro de una o dos décadas?¿Qué ocurrirá cuando llevemos a un ser humano socialmente devaluado a una época en la que se vea sustituido por unas máquinas mucho más eficientes que él? ¿Será el golpe de gracia que acabe definitivamente con nuestra ya de por sí devaluada moral?

En mi opinión, y para concluir, deberíamos empezar a darnos cuenta de que es necesario reestructurar muchas ramas del sistema, empezando por nuestra propia percepción de la realidad. Sí, sería precioso que viviéramos en un mundo de iguales, pero como decía el propio Nietzsche, el humano tiende a recluirse, a renunciar a los placeres vitales si ello supone evitar el sufrimiento que, de ser aceptado, le fortalecería; de modo que esa igualdad que buscamos es una igualdad cómoda, una igualdad de ceros. Siendo esto así, ¿cómo vamos a aspirar a conseguir una igualdad de dieces? Los animales son adorables, pueden ser fieles compañeros y merecen respeto, este planeta es tanto suyo como nuestro, nosotros mismos debemos conocer nuestros propios límites éticos (aunque para Nietzsche la ética es otro invento de la razón y otra excusa para no desatar las pasiones), pero también debemos ser conscientes de que somos una especie que ha conseguido un nivel de desarrollo extraordinariamente complejo y asombroso. Hemos creado el arte, la música… y hemos dado forma a nuestro propio mundo, cosa que ningún animal ha hecho. No debemos imponernos a nada, pero sí reconocer nuestro primer puesto en el podio de las especies y no olvidar que todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Que seamos el apex predator por excelencia no significa que tengamos que arrasar con todo, ni mucho menos, pero no debemos dormirnos; la pérdida de la identidad social podría ser fatal en el futuro.
Hacía referencia al uso de la ética para establecer unos límites a la hora de reconocer nuestra supremacía de nuestra especie. Debo añadir que Nietzsche habría discrepado conmigo en este sentido; para Nietzsche, la ética era otro invento de la razón y otra excusa para no desatar las pasiones, un lastre más propio de la debilitación humana. Pero creo que hay algo que se le escapó.
Si lo que decía el propio Nietzsche es cierto, su propia debilidad (debida a su delicada salud) debió condicionar su pensamiento y su forma de ver el mundo, de ahí que, en contraste con dicha debilidad, él mismo necesitara ver el mundo como una guerra y una lucha de intereses constante, en una especie de resorte de poleas de acción-reacción para contrarrestar una situación límite (una voluntad de poder desmedida que casa con su impotencia). Hoy en día, los argumentos de Nietzsche pueden ser, en cierto modo, rebatidos (avance de la ciencia, descubrimientos...), pero el mérito de anticiparse hace más de un siglo a la esencia de la situación actual (debilidad, “borreguismo” y dominio absoluto de la dictadura de la reputación y lo políticamente correcto, más la imposición del concepto universal de bien y mal) le hace merecedor de infinidad de elogios. Aunque debemos considerar que, curiosamente, existe un paralelismo entre la época que vivió Nietzsche y  la actualidad: ambas épocas supusieron y van a suponer un punto de inflexión en la historia del ser humano. Partiendo de aquí, podríamos empezar a especular y desarrollar teorías acerca de la naturaleza cíclica de la vida (¿conducida así a propósito por la conciencia social para coger una suerte de inercia?), pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.


Nietzsche era alguien con ideas muy firmes, pero resulta muy revelador saber que el golpe que lo llevó a la locura se lo llevó tratando de defender a un caballo. ¿Le pudo su lado débil o su lado humano? ¿Acaso es el humano, por humano, débil, o simplemente un miembro más de esta gran conciencia, al igual que el equino? La posible interpretación del propio Nietzsche del acto altruista que le llevó al final de sus días habría dado para escribir mucho, pero en este caso, la historia se perdió con el resto de sus pensamientos para nunca ser escrita y dejarnos un legado de, si cabe, aún más preguntas.




miércoles, 22 de octubre de 2014

Ponte a hacer los deberes, descerebrao

Hoy voy a hablar de la educación. Sí, hace mucho tiempo que no subo nada; sí, todavía tengo que analizar los resultados de una encuesta que hice; impacientes, tiempo al tiempo. Aunque igual aprovecho para hacer otra encuesta y a partir de ahí ya mezclo como sea. No sé.
Nelson Mandela, señor de cuya vida conozco lo mismo que vosotros, dijo una vez que "la educación es el arma mas poderosa para cambiar el mundo". Y, a mi modo de ver, tenía razón. La educación es, a fin de cuentas, el principio de todo. Un brote que, dependiendo de cómo lo trates, se desarrollará mejor o peor a lo largo de su vida. Es la base de la vida. Es la base de la sociedad.
Como solo podemos hablar de lo que conocemos, hoy vamos a establecer comparaciones. Vamos a tener todos en mente nuestros años de infantil, primaria, secundaria, bachiller y, los que los tengan, de universidad, FP o cosa rara (como yo, porque Diseño Gráfico no es ni una cosa ni otra, ya os contaré). Como ya he dicho, aunque las comparaciones son odiosas, también pueden ser muy útiles. Pero mucho.

Hace apenas un par de días, se reunió en Estocolmo (Suecia) un grupo internacional de educadores, pedagogos y demás gente del gremio. Entre todos, acordaron un plan de educación “nórdico” global que serviría para actualizar el ya de por sí avanzadísimo sistema educativo de estos países nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca). Para que podáis tener un ejemplo palpable de las iniciativas que promueve esta reforma, os voy a plasmar aquí el decálogo base (traducido al español) a partir del cual se ramifica la totalidad de este sistema educativo. Atreveos a comparar conforme lo leéis. No tiene desperdicio:





Qué maravilla, ¿verdad? Qué modernidad. Qué sobredosis de adelanto y progreso. Qué gran montón de sentido común.
Mientras, aquí estamos nosotros, enfrascados en una absurda rutina precocinada, reduciendo las capacidades de los alumnos a fríos y desalmados números, amparando y fomentando el fracaso escolar y el consecuente fracaso vital de aquellos que se someten al presente sistema de educación nacional (si no me equivoco, ya estaríamos hablando de la LOMCE, aunque lo mismo se puede decir tanto de la LOGSE como de la LOE).
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Independientemente de a quién se le vaya a entender mejor, ambos te dirán lo mismo: “¿Para qué voy a estudiar yo las integrales y los polinomios si quiero ser filólogo? Esto no me sirve para nada”. ¿Nunca se ha buscado solución a esto? No. Porque las escuelas son el heraldo de un sistema educativo que nació hace dos siglos en la antigua Prusia, sistema cuya pretensión era disponer de “fábricas” de mano de obra barata y soldados, fin que con la llegada de la revolución industrial evolucionó a una cadena de montaje de trabajadores y, a día de hoy, un dispensador de consumidores. Por otra parte, daos cuenta de que vivimos en el sistema de las respuestas, donde la enseñanza está centrada en lo que tienen que aprender y vomitar sobre sus respectivos exámenes los alumnos y no de las propias inquietudes de los individuos. ¿Recordáis primaria? Ahí todo quisqui preguntaba de todo. Recuerdo un tocayo de mi clase que llegó a preguntar, sin venir a cuento, si la caca se quemaba. Así, tal cual: “¿la caca se quema?”. Una de risas, oye… pero mira, eso fue una inquietud que nació del niño, y la profesora se dignó a resolver su duda. Eso está bien. No obstante, yo comparto una anécdota con esta misma profesora que no es tan… halagüeña, por así decirlo. 
En clase de Valenciano, tuvimos que salir cuatro o cinco personas a reproducir un diálogo, adoptando cada uno el rol de un personaje diferente. A mí, haciendo gala de mi buena fortuna, me tocó hacer del monstruo feo, y yo, ni corto ni perezoso, me metí en el papel. Cuando me tocó hablar, puse una voz gutural que habría levantado a los muertos y los habría vuelto a tumbar en el acto. No obstante, a la profesora no le hizo gracia la idea de fomentar el desarrollo de mi creatividad, de modo que inmediatamente me pidió (de malas maneras, huelga añadir) que dejara de hacerlo.
Me parece que esto ya lo había contado, pero bueno. Debo dar una nota positiva al respecto, y es que otro profesor, años después, nos mostró su indignación ante cómo funcionaban las cosas en primaria. “Tú a un niño no le puedes decir que se esté quieto”, dijo. Qué razón tenía. No hace falta más que ver a los niños en su hábitat natural, hiperactivos totales, interactuando con todo, aprendiendo de todo, moviéndose por todas partes, sin descanso. Pero vaya, en realidad eso es un indicador de que esos niños no están bien de la cabeza; según la psiquiatría moderna, esta hiperactividad es un síntoma de THDA/TDAH (síndrome de hiperactividad y déficit de atención). Así es, la inquietud de un niño, a día de hoy, es síntoma de patología mental. De hecho, así se clasifica a la clásica rabieta en EEUU. De locos. Nunca mejor dicho. 
Curiosamente, el hombre que introdujo y dio nombre al TDAH confesó en su lecho de muerte que se lo había inventado todo, pero bueno. A eso no interesa hacer caso.
¿Acaso esta disciplina forzada de “siéntate bien”, “no hables así”, “dibuja lo que yo te he dicho”, “no comas chicle”, “no lleves gorra en clase” es lo mejor para su desarrollo? No sé cuántas veces habré oído decir que hay que ser “un hombre/una mujer de provecho”. No feliz, “de provecho”. “Busca una carrera que tenga salida”, pintando cosas no te vas a ganar la vida. Muchos lo han dicho alguna vez en su vida sin pensarlo, ¿por qué? Porque eso ya está más que plantado en el inconsciente colectivo, germinando a marchas forzadas, entrelazando brotes cada vez más fibrosos.

-¿Tú qué estás estudiando?
-Diseño gráfico
-Ah, sí. Eso tiene mucha salida, ¿no?

Lo que iba diciendo. El sistema educativo se basa en unas premisas muy sencillas: anular nuestra creatividad, limitar al mínimo la capacidad de emprendimiento, neutralizar nuestro pensamiento crítico y hacernos a la costumbre de tener que acatar órdenes de una figura autoritaria.
Muchos padres, especialmente los de las generaciones más recientes, consideran que la educación es jurisdicción única de la escuela. Que los niños tienen que ir acostumbrándose a que les encarguen tareas, a que se les mande y ordene. Craso error. La educación, como bien se explica en este decálogo, es complementaria; escuela y familia deben cooperar en este sentido, los padres no pueden desentenderse de este proceso, ya que, indudablemente, son los principales referentes del niño.
Hablaba antes de los preguntones de primaria. Ahora pensad en los chavales de la ESO. Ya no son tan preguntones, ¿verdad? Porque ya están hartos. Y es normal, están “explotando”, pero en un vago intento por controlar esta explosión, el sistema educativo dirige esta deflagración hacia donde le interesa. De esta forma, el alumno se frustra, ve que no está haciendo lo que le gusta, lo que le motiva… y se bloquea. Está cansado de la rutina, de memorizar y vomitar, memorizar y vomitar, memorizar y vomitar… Cuando la supernova de la adolescencia se ha controlado, el efecto “expansivo” de esta explosión se ha visto diezmado, fatalmente limitado; las inquietudes, el pensamiento crítico… han sido completamente neutralizados, los chavales no conocen otra cosa, no han vivido nada y sin embargo la rutina ya ha logrado que nada les motive y estén cansados de vivir. Imaginaos entonces cuán cansados deben estar de las clases.
Y claro, ojo con toparte con una asignatura que no se te dé bien. Los suspensos van a ser la losa definitiva que sentenciará la vida académica de un alumno con una determinación cruelmente mermada. A partir de ahí, y hasta la jubilación, su única meta será sobrevivir, porque en su cabeza no cabe otra posibilidad. De este modo, solo existe una salida para obtener la felicidad: consumir. Tener los suficientes recursos que nos permitan consumir más que el vecino, porque el sistema educativo también fomenta la rivalidad antes que la unidad (basta con echar un vistazo a la sociedad extremadamente individualista en la que vivimos). ¿Recordáis el Plan Bolonia? Pues no es más que una manera de extender este método de educación a las universidades, en pos, supongo, de crear piezas no pensantes que se limiten a ejercer su rol en el espejismo de estado de bienestar.
Para plasmar esta visión no hay más que repasar el día a día de un instituto. El profesor va allí para ganarse el sueldo dando órdenes, mientras el alumno va allí forzado a acatarlas. ¿En serio es lógico que tengamos que obligar a los jóvenes a tragar conocimientos? ¿No sería mejor y más productivo fomentar y apoyar su voluntad de aprender? No, por supuesto que no, no vaya a ser que se les ocurra ponerse a aprender cosas cuando ya hayan dejado de ser educados por la institución que corresponda. No vayan a pensar que pueden estudiar economía, filosofía, física… en su casa si les apetece. No vayan a percatarse de que Internet es un libro de texto infinito obtenible con una inversión ridícula en comparación con el servicio que ofrece, no vaya a ser que le saquen rentabilidad.
No les digamos que nada es del todo cierto, no vaya a ser que se les ocurra cuestionarlo.

Ah, por cierto, os he engañado un poquito. El decálogo del que os he hablado tiene 125 años y se postuló en España.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Conciencia social y otros cuentos ilustrados

Ayer salí relativamente pronto de clase, a las ocho de la tarde. Durante el paseo de regreso a casa, nadando a través de un torrente de personas, algo me hizo reflexionar acerca de mi papel en la sociedad. Del papel de cada uno, vaya. Crucé la mirada con algunas personas, lo típico, y por unos segundos tuve la sensación de que gritaban en silencio, de que pedían ayuda. Entonces, creí caer, por fin, en cuál es el motivo de la constante decadencia de los núcleos sociales. Es muy sencillo: no hay sociedad. Así es. La sociedad no funciona simplemente porque no hay sociedad.
El sistema capitalista tiene muchas ventajas, y entre ellas se encuentra que es el sistema conocido que mejor se adapta a una sociedad tan densa y globalizada como la actual. No obstante, como todo, tiene sus defectos, y uno de ellos es la excesiva importancia que da a la rivalidad y a la competitividad.
Imagino que ya podréis oler por dónde voy. Exacto: el individuo ha pasado de ser concebido como un semejante y ha adquirido el rol de rival. Incluso de enemigo, en algunos casos.  Este sentimiento de rivalidad desemboca en el desprecio al que consigue el éxito a nivel social, ya que, a nuestro modo de ver, su mejor posición hace que su vida sea mejor, ¿por qué mejor? Porque cumple con el propósito que el sistema le otorga: ganar más y consumir más y, sobre todo, mejor. En nuestro afán por competir, volcamos nuestra rabia y frustración en esa persona, ya que eso es lo que nos alimenta, lo que nos anima a darlo todo por superarle. De este modo, cuando lo superamos, encontramos otro blanco de un rango superior, y así una y otra vez, hasta que nos morimos. Vivimos en el sistema del "mal rollo".
Esta, entre otras, puede ser una de las principales razones del crecimiento del número de personas antisociales, gente poco tolerante a la competitividad forzada a vivir en un mundo que no se ajusta a su forma de entender la vida.
¿Es, pues, este foco de envidias la causa primordial de que nuestro país sea tan débil (haciendo referencia al famoso tópico de que el español es envidioso por naturaleza)? En ese caso, ¿por qué parece afectarnos más a nosotros que a la mayoría de países europeos? ¿Necesitamos estar en sintonía para que podamos salir adelante y, por fin, salir del bache?

Para afrontar este asunto más en profundidad necesito hablaros del Psyleron. Porque solo yo puedo meter física cuántica en una entrada de sociología. Bueno, solo yo no, es una forma de hablar.
Un reputado psiquiatra, el Dr. José Miguel Gaona, definió el Psyleron como un aparato que mide una serie de fluctuaciones cuánticas que se traducen en "unos" y "ceros", todos ellos generados al azar. Disculpadme si no lo he explicado bien, pero no soy físico. Si queréis una explicación mejor, debéis escuchar al propio Gaona (es un gran divulgador) en este vídeo. De paso, entenderéis mucho mejor el contexto general de la entrada.

Si no queréis verlo (aunque, insisto, deberíais), os dejo aquí un breve párrafo que lo explica muy bien:
"El Psyleron es un aparato que genera aleatoriamente ceros y unos. Los resultados los vuelca en las gráficas que podéis ver a continuación. Si los resultados se encuentran dentro de parámetros considerados de "azar" la gráfica no debe de sobrepasar las líneas curvas que van desde el punto cero abriéndose hacia la derecha. Por el contrario si sobresalen (marcado en rojo) tanto por encima como por debajo de dichas campanas "algo" está influyendo sobre la máquina y su azar (¿Emociones?)"



¿Qué razones tiene para meter las emociones en todo esto? La respuesta, insisto, en el vídeo.

Visto esto debemos ser conscientes de lo importante de esta pregunta: ¿de qué seríamos capaces si fuéramos todos a una? Uno, tras visualizar estos documentos, es casi incapaz de dudar que la crisis ha sido un golpe de gracia que ha dejado a la sociedad española casi moribunda, siendo el pesimismo una ponzoña que, si bien sabe dulce (la autocompasión es un consuelo muy peligroso), también mata poco a poco por dentro. Quizá el hecho de que la crisis fuera más fuerte aquí (menos poder económico + burbuja inmobiliaria, incluido el fuerte shock de pasar de la prosperidad a la ruina) fue decisivo para que la sufriéramos entonces y la estemos sufriendo ahora mismo más que otros países.
Este estado de pesimismo se traduce en la conversión de ideologías complejas y profundas en meros clichés. Nos da miedo la profundidad de la piscina grande por si volvemos a tragar agua, así que nos apiñamos todos en la piscina de los críos, y claro, ni cabemos todos ni podemos nadar. ¿Un ejemplo claro? la "transmografía" de movimientos tan loables como el feminismo, el cual ha acabado convirtiéndose en un brazo radical de la izquierda rancia (otro cliché), obviando el verdadero significado del movimiento y acatando normas y leyes de conducta que no se adaptan a las exigencias del panorama nacional. Debo añadir que bien cierto es que ni los yanquis se salvan: esto, aunque parezca mentira, se publicó en el Huffington Post: versión original en inglés - versión traducida al castellano. No obstante, no podemos comparar el peso que tiene allí el buen feminismo con el que tiene en España. En este país sufrimos la consecuencia de la gran depresión del 2008.



¿A qué se debe el nacimiento de estos movimientos radicales que tergiversan la idea base del movimiento que pretenden emular? Muy fácil: estos movimientos, en su versión original, se basan en la unidad, en el colectivo puro, en la cooperación. Cuando no tienen ese alimento base, se convierten en una versión oscura y corrupta del mismo. ¿Qué mueve al feminismo? La voluntad de crear un mundo mejor basado en la igualdad entre sexos. ¿Qué mueve al "feminismo"? La sed de venganza, el resentimiento ante un "sistema patriarcal opresor" que ha hecho la vida imposible a las mujeres, según las fieles al movimiento. En casos muy extremos, no palidecen al considerar que todos los hombres, no solo a los que ellas llaman "machirulos", son poco más que un lastre del que deben deshacerse para ser libres y felices.
Pese a que no son pocas las mujeres que portan con orgullo el estandarte del "feminismo", el movimiento y la actuación dentro del mismo es extrañamente muy individualista; cada una va a su bola, no hay cooperación, sino mera concordancia en las ideas y los argumentos. No hay unión, no hay fuerza, no hay alimento.
Pero en fin, ya habrá tiempo para hablar del feminismo y del "feminismo". En su día me dejé muchas cosas en el tintero. Pero mientras, podéis ir viendo el discurso que dio Emma Watson como embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas.

Volvamos a lo del Psyleron. La unión hace la fuerza, y este aparatito parece dar un sentido estrictamente literal a la expresión. Si esto de verdad es así, ¿qué cosas no seremos capaces de hacer con un poco de determinación? ¿Somos conscientes de hasta dónde alcanzan nuestras capacidades? Últimamente veo mucha gente poniendo por los suelos la propia idea del ser humano, pensando que somos la última gran mierda del universo. Volvemos a la ponzoña de sabor dulce. Una última gran mierda no habría conocido el arte; pero es más fácil darse por vencido y considerarse incapaz que actuar. Parece ser que es más fácil aceptar las consecuencias de un destino caprichoso. ¿Pero y si esa concepción del destino cambiara? ¿Y si el destino fuera algo que nosotros podemos manipular o, por lo menos, desviar o reconducir en pro de nuestros intereses? Se abre un abanico de posibilidades, desde luego. Acabemos con una última conclusión que, espero, os haga pensar:

Si la mente puede actuar sobre la materia, ¿qué no pueden hacer millones de mentes unidas por un propósito común? La democracia no es un estado institucional, es un estado mental. Pensadlo y, si os atrevéis, actuad en consecuencia.


viernes, 22 de agosto de 2014

t_d_s p_t_s



No niego que voy a tratar un tema muy delicado, pero oye, qué le voy a hacer, me va el riesgo.
Últimamente está muy de moda un término: "feminazi". ¿Qué es una feminazi? Bueno, según las conclusiones que el que os habla ha conseguido extraer, una feminazi es un apelativo peyorativo que hace referencia directa a una fémina que, en pro de salvaguardar los derechos de la mujer ante una, dicen, sociedad patriarcal opresora, lucha con gallardía contra las injusticias cometidas por los individuos que sirven fielmente a esta sociedad gobernada por hombres, individuos a los que ellas llaman "machirulos". Según quienes emplean este término, las feminazis viven en una paranoia constante, la cual les hace ver signos de machismo hasta en los rincones más insospechados. La feminazi es una ferviente rompedora de estigmas sociales anclados en un sistema arcaico. O bueno, al menos, esa es la visión de sí misma que ella promulga.
En EEUU, Rush Limbaugh usó por primera vez este término en su programa de radio para definir a estas feministas radicales, haciendo referencia "nazi" precisamente a la actitud de estas individuas, basada en la intolerancia y en la imposición injustificada y forzada de sus ideales, cuya veracidad no debe someterse a debate, siquiera.

Sabiendo esto, ¿qué puedo decir yo acerca de este fenómeno que tantísima fuerza está cogiendo ahora mismo?
Para empezar, quiero dejar clara mi postura ante el feminismo (o el activismo en pro de los derechos de la mujer): estoy a favor del feminismo, entendiendo que el feminismo es un movimiento reivindicativo que lucha en pro de posicionar los derechos de la mujer a la misma altura que los del hombre.
Eso me parece bien. No obstante, como todo en la naturaleza, incluidas las corrientes de pensamiento, el feminismo ha acabado ramificándose, creando una suerte de "subgéneros"; siendo uno de ellos el que nos ocupa. 
El feminismo de trinchera, como me gusta llamarlo a mí. El feminazismo, según otros. Pero no caigamos en la trampa del lenguaje, no tan pronto. Analicemos el fenómeno abordando uno de los temas más candentes entre los que tratan estos grupos reivindicativos: el derecho al aborto.
Por una parte, desdeño la postura de los que ven como algo obvio que el aborto debe prohibirse de manera tajante, incluyendo casos de violación; por otra, también considero poco acertados los argumentos de estas feministas, que consideran con total y absoluta normalidad la idea de interrumpir la gestación como si estuvieran hablando de prevenir las espinillas. No, no es tan fácil.
A mi juicio, hablar de la gestación humana es tratar un tema muy pero que muy delicado. Es terreno realmente pantanoso. Decidir a partir de qué momento las células dejan de ser tal y pasan a ser un ser vivo no es ni mucho menos una decisión tan fácil como algunos pretenden hacer ver. Aquí casi tiene mayor jurisdicción la filosofía que la biología. En mi caso, si os soy sincero, no sabría qué decir. He pensado mucho acerca de ello, pero sigo sin llegar a una conclusión. Es un tema difícil de abordar, así que considero que lo más prudente es tratar este tema con la delicadeza que merece. No obstante, considero que lo ideal sería evitar a toda costa tener que recurrir al aborto. No como imposición, sino como un consejo moral, digamos. Hoy en día hay muchos medios para evitar un embarazo, y sí, querida "feminazi": tu cuerpo, tus normas; pero vaya, ¿dónde radica ese punto de inflexión en el cual parte de tu cuerpo pasa a ser el cuerpo de tu hijo y, por tanto, una vida cuyo destino ya no te pertenece a ti? Insisto, considero que esta no es una pregunta fácil de responder. De hecho, no tengo reparo alguno en considerar que dicha respuesta no está ni estará jamás a nuestro alcance. Por eso, veo muy absurdo tratar de imponer argumentos tajantes tan a la ligera, tanto por parte de un bando como de otro.
Sinceramente, me da mucho miedo que una decisión tan determinante, tan vital, tan importante como ser madre se limite a una simple consecuencia de la cópula. ¿Te lo montas con alguien y te sale un churumbel? No. Estás creando un ser vivo, con la colaboración de un hombre, te guste o no. Un embarazo nunca debe reducirse a una consecuencia meramente banal de un acto esporádico.

Por otra parte, el feminazismo como fenómeno sociológico-cultural ha pasado a ser visto como una versión radical, casi anarquista, del feminismo. La vestimenta, la actitud rebelde, casi chabacana; incluso el uso constante de la "k" refleja muy bien esta tendencia izquierdista (extremista en algunos casos) del movimiento. Sus manifestaciones, normalmente, buscan transmitir los mensajes de una manera muy nihilista, muy visual, muy agresiva:



Poca justicia hace al verdadero feminismo lo que he podido leer en un blog (http://las7guarras.wordpress.com/) supuestamente feminista:
"NADIE. Ni el conjunto social, el seno familiar o la pareja puede determinar la decisión de una mujer en cuanto a ser madre o no serlo."(Ojo, esto tras el embarazo. Obviamente, lo de ir a por el nene debe ser siempre cosa de dos, fruto de consenso).
De esta manera, entiendo que ni siquiera el hombre, que es una parte vital de la concepción del ser humano, tendría derecho a decidir qué va a ser de su hijo. Volvemos a banalizar el proceso de gestación, volvemos a obviar que un embarazo es cosa de dos. Volvemos a considerar el embarazo un simple gaje del oficio de la cópula con fines puramente lúdicos. 

Por lo general, me ha llamado bastante la atención cierto sentimiento de camaradería, como muy de guerrilla, hablando de "hermanas que mueren" víctima de la violencia doméstica, como si precisamente fueran víctimas de un régimen opresor, hablando en términos de política. Porque ese es otro de los temas candentes, el de la violencia de género.
Sinceramente, no me ha quedado muy claro qué querían insinuar, pero en este caso, no tengo mayor problema con lo que dicen. Obviamente, la violencia de género es un fenómeno desdeñable y repugnante, pero no olvidemos algo: no siempre es el hombre quien agrede a la mujer.
Gracias a una ley bastante reciente (se impuso durante la legislatura de ZP), una mujer puede pegar a otra mujer, a un niño o a un hombre sin mayores repercusiones legales. No obstante, si esta mujer denuncia una agresión por parte de un hombre, presente pruebas o no, a este señor le puede caer al menos una noche en el cuartelillo. Y no veo a nadie hablar de las famosas denuncias falsas.
¿Igualdad?

Es divertido ver cómo claman una libertad sexual que no permiten a los hombres porque la consideran denigrante hacia la mujer. Ellas tienen derecho a buscar al hombre para que les dé placer, y si ese hombre no se lo quiere dar, tienen derecho a ser promiscuas y buscarse otros mil, defienden la prostitución como modo de vida... pero ojo, si eres hombre y buscas hacer lo mismo, ve olvidándote. En ese caso, estarás despersonalizando a la mujer, usándola como mero objeto sexual y, por tanto, degradándola hasta el nivel de mero objeto que puedes tratar (y golpear) a tu antojo; algo muy malo, que bajo ningún concepto debe plantarse en la inconsciencia social como comportamiento aceptado, porque entonces habría más violaciones.
¿Igualdad?

Una mujer tiene derecho a exhibirse en un local como un trozo de carne, pero cuidado, ojo, que a ningún hombre se le ocurra invitarle a algo. Menos aún insinuar que busca un encuentro sexual. Eso sí, la mujer tiene todo el derecho del mundo a seducir para divertirse.
¿Igualdad?

Se idealiza la imagen de la mujer independiente y trabajadora, pero eso sí, independiente para todo. El marido ideal será un calzonazos que diga que sí a todo y pobre de él si se le ocurre negarse a algo, porque la mujer tiene derecho a ponerle de patitas en la calle y, eh, si tienen hijos, estos se quedan con la mujer y no ha lugar a discusión. Una vez el marido no mire, la mujer tiene derecho a pedir pensiones al gobierno. Que una es luchadora pero necesita un pequeño colchón, por seguridad, claro.
¿Igualdad?

Otro de los verdaderos problemas que supone la hipocresía de este fenómeno es la "hipersensibilización". Hoy mismo he visto la imagen que comparto con vosotros a continuación:



Y, como no podía ser de otra manera, la sección de comentarios se ha llenado de acusaciones de machismo.
Sinceramente, yo no veo el machismo por ninguna parte. De hecho, la propia imagen hace referencia a cinco mujeres concretas, no a todas. Es una figura retórica que juega con la contradicción, nada más. ¿A qué viene esta susceptibilidad tan neurótica? Yo veo paralelismos con la paranoia, si os soy sincero.
Pero esto no es todo. Este movimiento se basa en un victimismo que incluye desde las brujas que fueron condenadas en la hoguera hasta los gays de Chueca. Todo es machismo. Todo ello tiznado en contadas ocasiones con un ligero tufillo a lo que llamo umbilicocentrismo, o lo que viene siendo lo mismo, egocentrismo, soberbia y prepotencia.
El movimiento también realza la promiscuidad, cosa que entiendo como una respuesta, un efecto rebote, a la represión que ha sufrido la mujer durante siglos en el ámbito sexual. No tengo nada en contra de que una mujer se lo monte con quien quiera, pero no veo necesario ir pregonando las gestas sexuales de cada una por ahí. 

Otro asunto que, precisamente, está a la orden del día debido a los hechos recientemente acontecidos en Málaga: la violación. Entiendo el aborto cuando el embarazo es causa de una violación; obviamente, la violación es un delito. Por lo tanto, como ya he dicho, veo que el aborto aquí estaría más que justificado, al igual que en caso de malformación del feto. Si a mi hijo le detectaran algo tan terrible como el síndrome de piel de mariposa (imaginad que tuvierais la piel tan sensible como una servilleta mojada, para que os hagáis una idea), no dudaría ni un segundo, pediría abortar. No le deseo una vida así a nadie, menos aún a mi hijo.

En mi opinión, este fenómeno "feminazi" no es más que un ejercicio de "autocompadecencia" y victimismo masivo.
¿Debería indignarme yo si una mujer me invita a una copa? ¿Debería indignarme si una mujer se insinuara a un hombre que le atrae? ¿Debería indignarme si una mujer propusiera a una persona una noche loca? Por supuesto que no. ¿Por qué, si esto ocurre al revés, se le llama "machismo"?
Si yo digo que me gustan los pechos de una mujer porque los tiene bonitos, ¿es machismo? ¿En serio? Pero vaya, si un grupo de mujeres se juntan para hablar del culo de caparazón del socorrista, no pasa nada, circulen, aquí no hay nada que ver.
Les veo hablar de un terrorismo machista y me pregunto qué habría sido de ellas si hubiesen vivido en los sesenta. 
Me hacen especial gracia titulares como "CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA, AUTODEFENSA FEMINISTA". Volvemos a la absurda guerra de sexos. La conclusión que saco leyendo esto es que no hay ideales enfrentados, sino hombres malos y mujeres buenas. Me parece, y así lo digo, algo muy estúpido.
Insisto: la violencia de género no viene siempre de manos del hombre. Por mucho que os pueda sonar a chiste, muchos hombres viven bajo constante maltrato psicológico y físico y no, de eso no se habla, eso no sale en las noticias, eso no se cuenta porque es "de vergüenza", porque lo que se lleva ahora es victimizar a las mujeres, y precisamente esa es la contradicción de estos movimientos, que no reivindican a la mujer, sino que la victimizan buscando compasión gratuita, alimento y combustible para una reacción violenta justificada. Curiosamente, y considero esto un punto a favor del movimiento más radical, también se rechaza esta victimización. No obstante, el punto a favor desaparece cuando se contradicen ellas mismas hablando de cuán injusta ha sido la historia con ellas. Ojo, lo que decía líneas atrás es cierto, llegan a mencionar a las brujas de los aquelarres. Sí, sí, las que quemaba la inquisición en la hoguera. Porque mujer que veían, mujer que quemaban, oye. Lo de que a unos fanáticos religiosos les causaran cierto pavor las invocaciones satánicas no tenía nada que ver.  

Leo también otra serie de cosas que me han dejado atónito:

-"Violencia machista fue el asesinato parricida de Ruth y José, lxs niñxs (porque también rechazan el masculino para el plural) de Córdoba".
Que me expliquen dónde está el machismo en un caso en el que un padre mata a sus hijos. En serio, que me lo expliquen. 

-"Violencia machista fue el asesinato de Ada, la prostituta nigeriana torturada por el maestro Shaolin".
Dudo mucho que la matara por su condición de mujer. Estamos hablando de un asesino en serie, ¿en serio importa el género de las víctimas?

Hablan de "feminicidios", o lo que yo entiendo: homicidios que se cometen contra una mujer que adquieren una categoría específica por la mera condición de mujer de la víctima. 
Veamos, ¿dónde está ahí la igualdad? Nadie habla de masculicidios. ¿Acaso la pérdida sería menor? ¿Por qué hay que hacer distinción? ¿Qué necesidad hay? Insisto, esto va en contra de la igualdad que, presuntamente, persigue este movimiento.
Por esta y otras razones, me da en la nariz que las conocidas como feminazis, por mucho que digan que buscan la igualdad, solo persiguen una reivindicación que se apoya en la pataleta y en la acusación soberanamente rebuscada, a llamar "machismo" a cualquier estupidez, por inocente que sea, obviando que el verdadero machismo tiene verdaderas y serias repercusiones que, por ejemplo, no tiene un vulgar y simple chiste. ¿Qué ha ocurrido con el movimiento radical? Pues ha conseguido que el feminismo esté en serio riesgo de convertirse en un movimiento político, perteneciente a la izquierda más rancia, tan nociva como la derecha, también rancia, que dicen condenar. Esta politización del noble acto de buscar la igualdad de género amenaza seriamente con acabar con los ideales del verdadero feminismo.

En mi opinión, este verdadero feminismo del que hablo consistiría en rechazar la elegía; el verdadero feminismo consistiría en la reivindicación de la igualdad mediante exaltación de la mujer, haciendo ver que puede alcanzar los mismos logros que un hombre; recordaría a gente como Marie Curie, Juana de Arco, Dolores Ibárruri (independientemente de la ideología), Santa Teresa de Jesús (independientemente de la religión), incluso Angela Merkel, quien es, a fin de cuentas, la personalidad más poderosa e influyente de Europa (oficialmente, claro).
Tampoco habría que olvidar y condenar a mujeres terribles, como Ilse Koch, quien más que feminazi, era nazi a secas y de las peores. Lámparas de piel humana, no os digo más.

Termino con esto para dejar constancia de que ha habido de todo, de que seamos del sexo que seamos, somos humanos; que hay que ver el machismo y combatirlo donde verdaderamente hay machismo, no en una inocente adulación, un chiste tonto, un piropo o un mero acto de cortesía como abrir la puerta y dejar pasar a una mujer. 

¿Es machismo la Venus de Willendorf? ¿Es machismo la Dama de Elche? ¿Es machismo la Gioconda? ¿Es machismo la Maja Desnuda? ¿Es machismo El nacimiento de Venus de Boticcelli? ¿Es machismo El origen del mundo de Courbet? ¿Es machismo El Beso de Klimt? ¿Es machismo el mito de Apolo y Dafne y la escultura que inspiró a Bernini? ¿Es machismo la ópera Carmen? ¿Es machismo La Celestina? ¿Es machismo Roxanne de The Police? ¿Es machismo Las señoritas de Avignon? ¿Es machismo Romeo y Julieta? 

Creo que la respuesta ya la sabéis.

martes, 19 de agosto de 2014

Mariposa indigesta

Hace poco, estando en Salamanca, hice parada en un restaurante bastante acogedor, muy al estilo de los Foster's Hollywood, solo que a la castellana.
Distraído mientras esperaba a que el camarero me sirviera el primer plato, me fijé en que tenía la televisión justo delante de mí y, sin nada mejor que hacer, me puse a verla. El programa que estaban emitiendo, el cual imagino que de algo os sonará, era "Cazamariposas".
Para que os hagáis una idea, es un vago intento de adaptar un formato que está arrasando en EEUU: un repaso a la actualidad relacionada con el mundo súper mega fashion y trendy de las amazing de la muerte celebrities yanquis. Podríais pensar que es lo convencional, lo mismo de siempre, pero no. Aquí hacen especial hincapié en lo que estos famosillos cuentan y dejar ver por las redes sociales.
No es ningún secreto que estos famosos y sus respectivos representantes son conscientes de la mina de oro que pueden hallar en Instagram o Twitter, de modo que es casi un asunto de vida o muerte sacarle mayor partido que cualquier otra megacelebrity que pueda andar al acecho, esperando hincar el diente a tan suculento solomillo de fama rancia.
En EEUU, como ya os podréis imaginar, los temas recurrentes son los ídolos de los adolescentes: Bieber, Miley Cyrus, las Kardashian, Austin Mahone, One Direction y toda esta gente.
Lo divertido del asunto es que en la versión Española, que no desdeña directamente a toda esta troupe internacional, deciden tirar por el producto de la piel de toro y sube a los Olimpos a gente como la hija peruana de la Pantoja (que ajusticien al primero que se le ocurrió llamarla Isabel II), su novio despechado, la Pelopony, Bustamante, los bíceps y las berzas (otro programa que también da para entrada), Mario Casas, Paquirrín... todo ello contando, de vez en cuando, con la colaboración de una chachicelebrity haciendo las veces de presentadora invitada. Obviamente, estamos hablando de nombres escritos en oro en los anales del prestigio como es el caso de Leticia Sabater o Malena Gracia.

Me sirvieron los espaguetis. Sí, fue lo único que vi en el menú que me apeteciera llevarme al gaznate.
Conforme los ingería, con la clase y el estilo que me caracterizan, dieron paso a otra sección en la cual, básicamente, se dedicaban a poner verdes a famosillos de todo tipo, tanto internacionales como del producto nacional, por los estilismos y los peinados. Como no podía ser de otra manera, llevaron a expertos blogueros/estilistas para someter a tela (pun intended) de juicio los trapitos que llevaban estos dioses del Olimpo. La verdad es que no sé qué tipo de criterio seguían, pero parecían disfrutar bastante poniendo a la altura del betún a unos y lamiendo las partes nobles a otros. Mi sentido paeyil me advirtió de que tal vez, y solo tal vez, se estaban limitando a decir maravillas de los que les caían bien.
Hasta donde yo sé, gente que sabe de esto echa en cara a estos señoritingos no tener ni idea de lo que están hablando.

¿Que qué es lo que me preocupa y me enerva de todo esto? El seguimiento que tiene. No he podido encontrar registros fiables, pero a juzgar por la repercusión que tiene en las redes sociales, me atrevo a aventurar que el programita no está siendo un fracaso, precisamente.
Volvemos a lo de siempre. Estamos educando a los jóvenes haciéndoles creer que todo lo que vale en la vida es eso, la fachada, la pasta que tengas y la fama. Estos panfletos comecocos te hacen creer que eres lo que vistes, lo que ven los demás y el número de gente que te besa el culo.
Aquí veo yo bastante evidente el retraso general de la sociedad española. Muy a la par con el de EEUU, por cierto, y de pura vergüenza si nos comparamos con países con un nivel educativo soberbio, como la mayoría de los noreuropeos (destacan Suecia, Holanda y Finlandia). Deberíamos estar recuperándonos, los jóvenes tendrían que estar más preparados que nunca, la crisis tendría que haber servido para que la mayoría de ellos anduviera ojo avizor, con la visión crítica por bandera y el inconformismo como modo de vida. Pero no, parece que la cosa aún puede ir a peor. Seguimos sintiéndonos orgullosos de nuestras versiones rancias de lo peorcito que nos llega desde el extranjero. Y lo peor de todo es que esto ya no solo se aplica al mundo audiovisual. Aunque, vaya, no es como si esto debiere pillarnos de nuevas.

Vuelvo a hacer referencia a una entrada de otro blog que explica a las mil maravillas el porqué de la situación social decadente de nuestro país y de las raíces de este triste fenómeno: http://gazzettadelapocalipsis.com/2014/02/19/el-paraiso-de-los-mediocres/

Total, que también pedí espaguetis de segundo. Lo poco gusta y lo mucho cansa, dicen, pero como buen español, hay veces que debo tragar sin preguntar y, pese a que las opciones son muchas, opto mejor por tirar de costumbres y no ver más allá o probar cosas nuevas. Total, ¿pa' qué?
Si no estamos en este mundo para otra cosa que no sea producir sin preguntar.


domingo, 10 de agosto de 2014

Paeyo presidente




Me han formulado una pregunta (vía Ask.fm, donde me podéis preguntar de todo y más http://ask.fm/ThePaellaBoy) muy simple, pero ojo, no sencilla: "¿Qué harías si fueses presidente de España?"

Y yo, ni corto ni perezoso, respondo con una entrada. Haría lo siguiente:

Lo que me ordenara la Troika, por la cuenta que nos trae.
Pero bueno, como es un ejercicio de imaginación, supondré que España no es una provincia alemana. En tal caso, imagino que invertiría mucho en:

Educación y cultura. Planes de fomento de la "culturización personal" (obligar a leer y meter datos en la cabeza a la fuerza no ayuda, pero ir dejando caer las ventajas de tener un buen bagaje cultural... quién sabe). Ahora mismo tenemos un pueblo tonto, inculto y vulgar, y parte de la culpa la tiene un sistema educativo que nos enseña a memorizar y escupir datos sistemáticamente, de manera que, aborrecidos de tanto dato, demonizamos la cultura y en cuanto terminamos los estudios nos dedicamos a "cosas más importantes como producir y luego preguntar". Si bien España no es ni mucho menos el único lugar donde el sistema educativo funciona de esta manera, sí que se podría intentar ir un poquito a la vanguardia, para variar.

La investigación científica sería otro de los puntos importantes. Por suerte, hay muchos españoles que son buenos profesionales en este ámbito. Lástima que todos se hayan ido.
Habría que hacerlos volver. O hacer que se queden los que están por venir.

La Iglesia.
Nah, es broma. Bajaría los privilegios. La gente que crea en lo que quiera, a mí eso no me importa, pero habría que vigilar lo que se gasta en estas cosas. Si bien es importante tener bien amarrado al sector católico-cristiano-practicante, habría que intentar obtener los mismos beneficios aún abaratando costes. Ya de paso, intentaría que en España nos modernizáramos en ese sentido y se dejara de creer en el Dios de la inquisición. A fin de cuentas, el Dios de la Iglesia es una humanización y, por tanto, una imagen limitada por las fronteras de la imaginación humana que poco se correspondería con lo que sería un ser superior y todopoderoso en la realidad (o extrarrealidad, vaya); así que trataría de tomarme la libertad de adaptar el "personaje", la máscara, la humanización, la "persona"... como queráis; de Dios a los nuevos tiempos, como supieron hacer en Estados Unidos hace ya bastante tiempo

El turismo es importante, pero creo que lo dejaría como está.

El asunto de las pensiones vitalicias, los privilegios, los sueldos... sería complicado decidirlo desde mi perspectiva, pero yo creo que intentaría cambiarlo.
No intentaría cambiar el sistema ni nada por el estilo, soy consciente de la importancia de las grandes empresas en la economía de un país.

Y ahora, el gran problema "de actualidad": Catalunya.
Entiendo que la situación actual de Catalunya es consecuencia directa del intento de castellanización que sufrió la sociedad española durante los cuarenta años que duró el régimen de Franco. En mi opinión, fue una conquista silenciosa que intentó imponer costumbres "extranjeras" en territorios que, históricamente, siempre (o casi. Hasta la época de los Reyes Católicos, si no me equivoco. No me hagáis mucho caso porque soy pésimo en historia y con estos datos normalmente voy a ciegas y me la juego) habían sido independientes y diferentes de Castilla. Esas diferencias culturales no se respetaron y, como respuesta, ha nacido esta rebeldía independentista que responde bastante bien a la ley de causalidad de la que tantísimas veces he hablado ya.
Sabiendo esto, haría lo siguiente: acercarme a los señores catalanes y convencerles de que, si bien no soy muy alto, no soy Franco. Caray, soy valenciano, les entiendo, pero habría que volver a forjar un país multicultural, multidetodo y tirar del carro entre todos para poder aspirar a ser algo, en lugar de abandonar el barco en cuanto le vemos un par de fugas. Les propondría un modelo en el que el centralismo no tendría cabida, donde respetaría la cultura catalana, la canaria, la gallega, la vasca, la valenciana, etc. tanto como respetaría la castellana. A ver si así me los gano o qué.

En cuanto a la inmigración, intentaría vigilar los movimientos muy de cerca. Hasta donde yo sé, en el futuro habrá un sistema de rentas variables por país en el que, para evitar que se saque provecho de estas rentas, se regularía mucho la inmigración hasta el punto de llegar a prohibir, por ejemplo, que un guatemalteco se vaya a EEUU a hacer otra cosa que no sea turismo.
En mi opinión, una solución a este problema (si sería viable económicamente ya no lo sé) podría ser la siguiente:
-Un español se va a vivir a Alemania.
-Ese español, pese a residir en Alemania, cobra la renta española por haber nacido en dicho país.
-Hasta transcurridos una serie de años (más cuanto mayor sea la renta que ofrece el nuevo país de residencia), esta persona no tendrá derecho a obtener la renta o la nacionalidad alemana. necesitándose más tiempo para obtener este último derecho.
-A partir de cumplir ciertos requisitos y compromisos con el país, el español obtendrá:
Nivel 1 (documentos legales en regla, trabajo garantizado... cosas así): derecho a residir en Alemania.
Nivel 2 (5-10 años, seguramente acumulables): derecho a recibir la renta del país (o un porcentaje que supere en cantidad la renta del país de procedencia en caso de tuviera una renta inferior) tras una garantía de productividad que se habrá saldado habiendo vivido tantos años en el país. Una especie de carnet de socio del club del trabajador alemán, por así decirlo.
Nivel 3 (20 años): nacionalización. Ciudadano alemán de pleno derecho, pudiendo votar y vivir en España obteniendo la renta alemana, cosa que en el nivel 2 no se habría podido hacer.

En cuanto a asuntos exteriores, posición neutral y buenas relaciones, mimando en especial a los asiáticos.

En cuanto a ideología, trataría de ser neutral, pero como sé que es complicado, adelanto que ignoraré vilmente el comunismo. Nah, no lo ignoraré, pero no lo seguiré a rajatabla, ya he extendido mi opinión sobre el comunismo en otras entradas que, si os interesa, deberíais leer, pero bueno, en resumen: comunismo = utopía. Y a mí me gustaría tener los pies en la tierra.


Pues oigan, yo no caigo en nada más. Si se me van ocurriendo cosas (me podéis proponer, ¿eh?), una de dos: actualizaré esta entrada o las iré recopilando hasta conseguir material suficiente para subir una segunda parte.
Pero, por supuesto, necesito que sepáis que al final no acabaría haciendo nada de esto. Pillaría dinero público y lo dejaría bien resguardadito en una cuenta en Suiza. Y a viví.

lunes, 14 de julio de 2014

El Sol quema (AKA España es una mierda)



Nos vieron como quisimos que nos vieran, nos ven como no somos, 
y nos seguirán viendo como ellos quieran vernos.

Si hay algo de lo que estoy seguro, es de que si ahora mismo alguien manifestara, no ya orgullo, sino la más mínima intención de defender la dignidad del país que lo vio nacer y lo ve vivir, lo tildarían de facha para abajo. Pero eso es algo que ya sabéis de sobra.
Porque en eso se ha convertido ser español: un reflejo de lo más vulgar, lo más bruto, lo más pueblerino, lo más cañí, lo más "out", lo menos glamouroso, lo más inculto, lo más cerrado de miras, lo más ni-ni, ser el centro de las burlas de medio mundo y toda serie de afectuosos apelativos: el corruptela, el chorizo, el funcionario impuntual, el vago, el pretencioso, el fanfarrón, el borracho, el mentiroso, el malhablado, el machista, el fascista, el franquista, el cutre, el racista, el homófobo, el cutre (otra vez), el atrasado, el retrasado, el que unta supositorios en una rebanada de pan, el relasin cap of café con leche in plaza mayor, el mesié le diputé, el cani, el que hace la del partner, el Rubius, la eterna copia de "todo a 100" de cualquier cosa, el que quiere y no puede, el que se cree el cuádruple de lo que es, el que mata toros por diversión, el que masacró toda América y parte del extranjero (y se llevó el oro), el de la inquisición, el devoto, el que ama a la Virgen por encima de todas las cosas, el bailaor, el que cree que un desfibrilador sirve para hacer espetos, el que cree que Hemingway es una marca de máquinas de coser, el siestero, el fiestero, el que come y cena tarde, el único que no lleva pulserita de todo incluido en el hotel... en resumen, la encarnación del Spain is different de Fraga.

Lo peor no es ya que los extranjeros nos vean así, sino que nosotros mismos nos repudiamos y vanagloriamos por ser así (que se tome una perspectiva u otra depende inexorablemente de la ideología). Nos han dado un cuadro enmarcado a tamaño real de un torero, nos han dicho que es un espejo, y tontos de nosotros, nos lo hemos tragado; pero ojo, lo gracioso del asunto es que ese cuadro lo hemos pintado nosotros y no nos acordamos.
En España sigue muy viva la división radical, absoluta y absurda que nos llevó a una guerra hace casi un siglo, no hay más que ver el panorama. O eres un facha cabronazo, misógino y sádico torturador de animales o eres un rojo, un perroflauta mugroso y desharrapado que se lleva una estampita de Pablo Iglesias a los exámenes y que, si suspende, pone finos a los profesores pero oye, eso sí, con buenas formas y un discurso muy educado. En la carrera de magisterio.

Si os interesa mi opinión, os diré que repudio tanto la derecha como la izquierda. Uso constantemente una analogía que suele describir de manera muy gráfica las razones de mi rechazo ante esta división de ideologías: uno se puede tapar un ojo, ya sea el derecho o el izquierdo; verá con más detalle y podrá centrarse mejor en lo que le interesa, pero igualmente, habrá dejado de ver el 50% de la realidad y habrá perdido la noción de la profundidad.
La derecha con sus conservadurismos absurdos, su defensa ciega de lo tradicional y su visión dogmática de la religión; la izquierda con su progresismo ciego, su eterna lucha por un fin utópico que no es adaptable a la sociedad actual y la fe ciega en la bondad y laboriosidad de la gente, todo ello enmarcado con un populismo que da arcadas. Sé que son dos retratos muy estereotipados de las dos ideologías, pero OH, VAYA, resulta que ese es el problema: la división ideológica española es así, estereotipada a más no poder. Poder = Podemos = Pablo Iglesias = tres términos = tres Ps = tres vértices = triángulo = Illuminati = Half Life 3 confirmed
Soy consciente de que hablar así, cuando aquí vivimos casi 50 millones de personas, es generalizar demasiado, pero no perdamos la perspectiva. No estoy hablando de pensamiento individual, sino de corrientes de pensamiento e ideologías colectivas, representadas por partidos políticos, organizaciones y máximos mandatarios. Pero qué queréis que os diga, considero que hay puntos muy interesantes y dignos de estudio y consideración tanto de la derecha como de la izquierda. No hay malos ni buenos, siempre y cuando no lleguemos a los extremismos, y tengo dos argumentos en forma de nombre a mi favor: Hitler y Stalin. No os engañéis, da igual la ideología o el bando, la misma escoria son.
¿Sabéis qué es lo que alimenta esta división tan marcada?: el forofismo. Sí, sí. El mismo forofismo que existe en el fútbol. De hecho, es una manera muy efectiva de canalizar el instinto territorial de los seres humanos, mediante duelos de ideologías y encuentros deportivos nos ahorramos invertir mucho en metralletas. Y bueno, algo que está muy a la orden del día, el asunto de la moda y las marcas. De hecho, los partidos políticos son marcas, más que representantes de una ideología. Fijaos en cómo están diseñadas sus respectivas identidades visuales, todas basadas en el mismo principio que el que siguen las empresas: buscan consumidores, no votantes ni simpatizantes. Muchos votantes del PP o del PSOE tienden a simpatizar con estos partidos por el color, y esto no es una broma de mal gusto. Si bien no es determinante, suele ser un primer paso muy importante.

Es a partir de aquí cuando muchos sacarían a colación el consumismo, lo malo que es el sistema, que Wall Street se está cargando el mundo, muerte al dinero, anarquía y cerveza fría...
¡El sistema es el enemigo!

Y yo digo que no.

paeyo kavron stas defendiendo l sistema erez 1 d eyos xdxd

Digo que no por una sencilla razón: sin el sistema actual, estaríamos muertos.
Sí, es una afirmación muy tremendista; lo hago para que sigáis leyendo y no os durmáis. Lo cierto es que, si bien creo que el sistema actual tiene en ocasiones un trato muy poco humano para con los humanos, valga la irónica redundancia (echadle un vistazo al Cuarto Milenio de ayer (13 de Julio de 2014), con el asunto de la conspiración del sexo; es muy esclarecedor), es también la razón de que el mundo occidental viva con un cierto nivel de equilibrio. Vamos a partir de que la idea de que un mundo feliz, donde no hay pobreza ni guerras es una utopía que ni siquiera deberíamos considerar, eso para empezar.
-¡Eso es lo que te ha hecho creer el sistema!
No, eso es lo que me hace saber el propio ser humano. Somos animales territoriales que cuanto más tienen, más quieren. Siempre habrá conflictos y desigualdades. Siempre.
Partiendo de aquí, es importante saber que todo está muy bien pensado, que el sistema es una red que favorece el flujo de información y recursos cuya naturaleza no es puramente maléfica, sino que es producto del afán y la necesidad de organizarse, de la evolución de sistemas primigenios (o de un mismo sistema que no se destruye, sino que se transforma [¿os suena?]) que se adapta a las necesidades de la sociedad del momento. Si no es con este sistema, ¿cómo narices controlas a una población tan tremendamente densa? El sistema es el orden, sin sistema habría caos. El sistema siempre ha estado presente, lo que ocurre es que ahora somos más conscientes de su presencia, no en vano vivimos en plena era de la información. O de la desinformación, vaya; porque todo esto tiene un doble rasero bastante negro.
No puedes pedir la desaparición del sistema. El sistema está anexado a la propia naturaleza humana, de modo que está unido a ti de manera inexorable. Es como el pack indivisible de los zumos Hacendado, es indivisible. Incluso más, diría yo. Es una propia extensión del ser humano que sirve para organizar grupos ingentes de otros seres humanos, nosotros somos el sistema y el sistema forma parte de nosotros. Suena muy sectario, pero no. Sé lo que quiero decir.
De la misma manera, no podemos forzar o retrasar el cambio de sistema, porque tiene sus ciclos, tiene su evolución natural. Se puede intentar, vaya, pero no es aconsejable. Un buen ejemplo es lo que se ha hecho con el sistema capitalista; la crisis económica actual es consecuencia directa de haber estirado al extremo un sistema que ya daba sus últimos coletazos a finales del siglo XX. Y vaya, le quedan tres telediarios; sí, sí: vamos a vivir la muerte del sistema actual.

Y, haciéndome servir de un cruel giro de guión, os voy a explicar de inmediato por qué existen los hipsters.
¿No os recuerda la educación actual a una fábrica? Los grados, los cursos, pasar de clase a clase entre intervalos cíclicos inmutables... ¿no parece la fabricación en cadena de Tiempos Modernos?
Exacto. De ahí viene todo. Yo soy un ferviente creyente de la ley de causalidad: no hay acción sin reacción, y esto se aplica a niveles universales. Este individualismo "hipsteriano" creciente y este afán de ser diferentes, de vestir como nadie viste, de escuchar la música que nadie escucha... es una respuesta directa e inconsciente a la toma de conciencia que se ha adquirido durante estas dos últimas décadas de que vivimos en un sistema que fabrica humanos sin hacer distinción y sin pararse en individualismos para hacer funcionar la gran prodigiosa máquina de la economía. Y aquí es donde el sistema ha dado su golpe maestro: ha convertido lo hipster en una moda capitalista más.

Un momento, un momento, un momento. ¿Estoy hablando mal del sistema? ¿No acabo de decir que es necesario? Sí y sí.

El sistema, ¿me gusta? No. ¿Lo necesitamos? Sí. A muchos os sonará a Batman.

No nos engañemos, este sistema es lo mejor que tenemos para sustentar la población mundial a día de hoy. No obstante, es terrible que haga depender a la gente de una necesidad vital tan falsa como lo es el trabajo. Esto me lleva de nuevo a España, y a esa lucha terrible por encontrar trabajo. Solo hay un dios, el trabajo, solo pensamos en una cosa, en trabajar y producir. Eso me da asco, mas admito que es necesidad. Me da asco porque anula el espíritu crítico de la gente. La gente ya no piensa, no pregunta, no se cuestiona nada, sólo busca formarse para producir y, después, producir, producir y producir hasta morir. ¿Qué eres si no trabajas? Un despojo social. ¿Alguien sabría decirme, con argumentos firmes, qué criterio razonable puede seguir esta afirmación? ¿Acaso no vales nada si no produces? ¿Eres mala persona por ello? Es algo que todos tenemos enterrado en nuestro subconsciente, yo incluido, no penséis que voy de Mesías, de especialito, de ser superior que no se deja influenciar por todo esto, porque no. Yo pongo a parir a la gente, y al mismo tiempo me pongo a parir a mí.

Como he retomado el asunto de España, sigo con ello para terminar. Me da bastante lástima que se reniegue de lo español porque existe esa predisposición a que es la máxima expresión de lo cutre y lo cañí. No somos capaces de ver nuestras cosas buenas, nuestro potencial oculto. Hace mucho que la bandera de este país es vista como un símbolo de lo retrógrado; es que, de hecho, sigue habiendo dos banderas, dos Españas, a veces da la sensación de que nada ha cambiado desde la Guerra Civil. La realidad es la misma, solo que en un contexto menos violento: dos bandos, irreconciliables, enfrentados entre sí por imponer sus ideales porque creen a pies juntillas que eso es lo mejor para todos. Ya no digo que haya cuatro individuos que, desde la sombra, se las ingenien para mantener esta situación porque les conviene, que nunca se sabe, pero no voy por ahí.
Sinceramente, creo que los culpables de esta situación somos los propios españoles, nuestra legendaria afición por malmeter y prejuzgar lo que se sale de la norma (males que vienen del franquismo, casualmente cuando empezó a transmitirse la imagen de España al mundo. Basta con echarle un vistazo a los estereotipos que llevamos por bandera para contrastar esta información) y la indiferencia. Sí, indiferencia. ¿Qué ha sido del 15-M? Ha pasado de ser un movimiento de genuina indignación que nos ilusionó a todos a ser un vago argumento de una izquierda movida por la utopía del mundo feliz.
¿Por qué roban los políticos? Por la misma razón por la que hay hipsters, por esa masiva respuesta individualista, porque hacer piña va en contra de la corriente (que no moda) actual. Un político, un banquero, un empresario... ya no entona el "uno para todos y todos para uno", sino el "sálvese quien pueda"; pero ojo, eso está dentro de todos y cada uno de nosotros, que vivimos durante estos días.
Pensadlo, ¿por qué jugamos a la lotería? Para ganar unos millones y olvidarnos de trabajar. ¡Vaya, hombre! ¿Vida resuelta? Piensa en cómo era la sociedad hace quinientos años. Esa felicidad absoluta vinculada al poder económico es falsa e infundada, y la mejor manera de vender esta realidad es mediante la exhibición de "celebrities" chachifelices de la muerte porque pueden permitirse un yate de seis pisos. Hoy en día, hasta el más luchador de los obreros ignoraría a sus camaradas y jugaría a la lotería con el fin de escapar y olvidarse de este sistema para el que no somos más que herramientas producidas día a día con cada nacimiento; sin saber que, ganando la lotería, estaría metiéndose aún más en ese sistema.
Aquí va algo de consuelo: pensad en la ley de causalidad. Todo lo que sube, baja. Pero todo lo que baja, vuelve a subir. Lo dejo caer.

Bota y bota la pelota.
Bota y bota sin cesar.
Hasta que llega el señor Paeyo.
Y de una patada la manda a pastar.



Dependemos del sistema, pero también dependemos del Sol, y no es ni más ni menos que el verdugo en la crónica de la muerte anunciada de nuestro planeta. Así es, cuando toméis el Sol o digáis "ay, gracias, Solito mío, por este día tan hermoso", pensad en ese árbol, esa montaña, esa mariposa... y reparad en que lo último que verán será el Sol abalanzándose sobre ellos (metafóricamente, porque las montañas y los árboles no tienen ojos, y cuando esto pase no habrá mariposas). 


martes, 10 de junio de 2014

Pablito clavó un clavito

Esto es, en cierto modo, una secuela del post anterior, ya que no dejo de abandonar el tema de los puntos flacos de la humanidad, si bien esta vez ya va todo más enfocado al ámbito sociológico nacional. Ha abdicado el rey, señores. Y Podemos, el partido del mediático Pablo Iglesias (casi escribo Julio, lo digo muy en serio), así como ha cerrado toda una serie de bocas, ha abierto otras tantas. En cuanto a lo que pienso de podemos, os hago "copypaste" de algo que publiqué en Facebook:

Sin que sirva de precedente, voy a dar brevemente mi opinión por aquí. 
Todo este asunto de Podemos y el señor Pablo Iglesias me tiene bastante picado últimamente. No lo voy a negar, no me fío.
No me fío de un señor que trae unos postulados revolucionarios hasta el punto en que estos podrían llegar a poner en serio peligro el chiringuito bipartidista que tiene montado el PPSOE pero que, irónicamente, parece TAN respaldado por el gremio de los medios de comunicación, esos mismos medios que están a completa disposición de los individuos con más poder del país. Pero vaya, resulta que este señor sale en TODAS las cadenas. Brota de la nada y de repente está en boca de todos.
Y a ver, no, no estoy hablando de Illuminati, de masonería ni de tonterías por el estilo. Ni siquiera insinúo que Iglesias esté metido en el lío, puede que simplemente le estén dejando soltarse “para ver qué pasa”. Basta con ver entrevistas a ex miembros de la KGB y otras agencias de espionaje para darse cuenta de los chanchullos que se pueden llegar a ingeniar los gobiernos con tal de mantener a la población a raya, incluidas tácticas que requerirían de más de dos décadas para llegar a aplicarse de manera satisfactoria. Hablo de realidades contrastadas y documentadas, no de reptilianos del MK Ultra. ¿Que para qué puede servir esta “táctica Podemos”? Fácil: para calmar a la población. Para hacerle creer que tiene un superhéroe. Para paliar la necesidad de revolución.
No soy partidario de revoluciones, ni de repúblicas, ni de dictaduras, ni de rojos ni de azules; sino más bien de vivir con los pies en la tierra. De que no monten una realidad por mí, sino de que me den los medios para que yo mismo pueda interpretarla en base a mis capacidades. Detesto el populismo, detesto la demagogia, detesto la búsqueda exhaustiva del comentario chachichupipandiguay que solo vaga en pos de llevarse todos los “likes” habidos y por haber.
Lo que a ellos les conviene es enfrentarnos, decir “esto es rojo, esto es azul; hala, peleaos para decidir cuál es más bonito”. Añadieron el rosa hace unos años, y ahora han metido el verde y el morado. Sin olvidar el dorado y las cuatro franjas rojas con esa estrellita tan bonita.
Sonará utópico y hasta cantoso, pero mientras me quede humanidad, pasaré de entrar en estos juegos absurdos y le daré al mundo los colores que a mí me dé la gana.
La política es necesaria para la administración, el control y la representación de la voz de sociedades masivas, pero no la política tal y como la conocemos. Yo hoy solo veo autómatas repitiendo una y otra vez lo malos que son los políticos y metiendo chorizo en sobres electorales para hacerse los héroes (oh, dios mío, deben de estar temblando ahí arriba). Hasta este punto nos han llevado, hasta creer que no tenemos derecho a tener control sobre nuestras vidas. El problema ni siquiera es el sistema. El problema es que fallan muchos resortes. El pueblo es una de las piezas fundamentales y está rindiendo al 20% porque le han educado de manera que éste tiene que creerse a pies juntillas que ese 20% es en realidad un 100%.
Para muchos ya es tarde, ya les es inconcebible otro modelo de realidad, pero algunos aún podríamos hacer mucho más. ¿”Podemos”? Me parece un engranaje más para una máquina que tiempo ha dejó de ser funcional. Puede parecer muy bonito y muy reluciente, pero si su fin es servir de refuerzo a un sistema que no está bien estructurado o, podría decirse, debidamente actualizado, nos vamos a quedar en las mismas.


Voy a dejar de lado el hecho de si me fío de Podemos o no, porque no es lo que quiero tratar. Sin embargo, quiero someter a análisis la reacción del pueblo ante este partido. 
Me ha sorprendido la reacción de la gente, no os voy a mentir. En cierto modo, aunque me lo esperaba, me ha decepcionado. Hay un fenómeno fan muy extendido sobre Podemos, y eso me invita a cuestionar si somos más manipulables de lo que pensaba en un principio, y ojo, que empleo el plural inclusivo. El plural inclusivo de la leche, el que nos incluye a todos, pero a todos, toditos, todos.
Como ya sabemos, el pueblo está harto del PPSOE, está harto de Rajoy, de Ana Botella, de Rubalcaba... en fin, estos señores de la tele. En esta situación tan delicada, es lógico que la gente busque alternativas. Han nacido varias últimamente, pero la que más pegada ha tenido ha sido la de un profesor de ciencias políticas llamado Pablo (otra vez) Iglesias, ¿por qué? Sencillo: promete dar lo que pide la mayoría. Así de claro. Pero claro, eso es lo que dicen ellos, falta devolver la jugada y hacer la preguntita de turno: ¿podéis cumplir todo lo que prometéis? Pese a que, en mi opinión, su política tiene una serie de argumentos que se hunden al ser poco más que meras utopías, bien debo decir que veo algo de sentido común en su programa. No obstante, la mayoría de lo que propone siembra en mí poco más que duda en cuanto a viabilidad. Pero ya digo, no es eso lo que quiero discutir.
Una parte de mí tiene muy claro que este hombre se ha ganado a la gente gracias a un despliegue de demagogia del tamaño del CERN. Y la gente no ha dudado. Vamos a votar. Votemos a estos señores que tienen la solución para todo, no nos planteemos si es viable, solo votemos. Muy ligada a la ideología de Podemos está la respuesta que ha brotado tras la abdicación del rey.
A la gente se le llena la boca diciendo cosas como "todo para el pueblo, todo para la clase obrera", ya vemos cómo está todo el mundo con el asunto de si es mejor la monarquía o la república. No es que yo prefiera una cosa u otra, pero veo una falta de objetividad más que alarmante. La gente pide imposibles, la gente idealiza la república. La gente piensa que gracias a la república la corrupción desaparecerá, tendremos un líder súper justo que ganará al mes lo mismo que un albañil, que comerá entrecot del Mercadona todos los días y comprará la ropa en el Alcampo. Y no, vaya, no. Esto nunca va a ser así. El sentimiento de individualidad prima. Somos egoístas, aunque nos resistamos a admitirlo, nunca trabajamos por un bien común a no ser que ese bien común nos incumba. ¿No me creéis? Entonces decidme, ¿cuánta gente juega a la lotería cada año? ¿Cuántos esperan ganarse unos milloncejos, olvidarse para siempre de trabajar y desaparecer? ¡Menuda clase obrera! No es de extrañar que haya explotado el movimiento hipster: individualismo llevado al extremo y un sentimiento apolítico que prima en nuestra sociedad. ¿A qué se puede deber este nihilismo? A que la política está demasiado institucionalizada. En serio, tengo la sensación de que, sea por lo que sea, es mucho más complicada de lo que debería. La idea de política de la antigua Grecia distaba mucho de la que tenemos hoy; por aquel entonces, la política era una suerte de instinto con el que contaban los humanos en pos de asegurar el orden y la organización más pulcra y justa. No obstante, hoy en día, parece que el derecho a hacer política se reserva para unos pocos con un par de carreras y cero sentido común. Es como el que va a un chiringuito, nota que los pescaítos fritos están desaboríos y le pide al camarero cloruro sódico. Pues oye, son ganas de complicar las cosas tontamente.
Como ya he dicho, veo un gran problema en la ingenuidad de la gente. Yo creo que si volviera Hitler brotando del Hades entre una serie de columnas de fuego montando un carro de caballos negros y prometiese que ha cambiado, que ahora está hecho todo un demócrata, muchos se lo creerían y lo votarían. Acabo de caer en que esta situación no dista demasiado de lo que está ocurriendo en Europa, vaya.
¿Debería desaparecer la monarquía?
Sin ánimo a que me tiréis piedras o me tachéis de facha, diré que yo soy partidario de romper una lanza a favor de Felipe VI. Lo digo en serio. Este hombre lleva toda su vida preparándose para ocupar el cargo que ostentará en unas semanas y, por mucho que lo neguemos, la figura del rey ha resultado positiva para este país en más de una ocasión. Juancar no solo se ha dedicado a matar elefantes, que parece que a veces solo vemos lo que queremos ver, lo que nos interesa, vamos. Que la monarquía cuesta dinero, dicen. ¿No lo cuesta también un presidente? Lo que quiero decir es que la situación, haya monarquía o república, no sería tan diferente como algunos la pintan, y sinceramente, creo que ahora mismo tenemos más problemas que requieren con mayor urgencia nuestra atención.
¿Es la propuesta de Pablo Iglesias tan bonita como la pinta? Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que su punto de vista no es una verdad incuestionable, cosa que parece pensar más de uno. No es tan seguro el hecho de que interese que el pueblo tenga tanto poder. Porque, a ver, planteémonoslo, ¿de verdad la sociedad española está preparada para asumir un rol tan importante? Alguna que otra noticia de 2010, según la cual Belén Esteban podría haber llegado a ser tercera fuerza del país vía escrutinio, nos lleva a pensar que la respuesta es un no tajante. Pese a que hay gente que sabe lo que hace y lo que dice, por desgracia no es mayoría, de ahí que toda esta serie tan bonita de argumentos pueda llegar a volverse en nuestra contra de una manera poco más que desagradable. Basta con darse una vuelta por las redes sociales, la mayoría de la gente de a pie suele ser una marioneta de su propia demagogia, la cual emplea en pro de quedar bien y ser socialmente aceptado; es entonces cuando la sociología y la psicología chocan con la política; la naturaleza humana choca con la política institucionalizada y deshumanizada de la que hablaba antes. 
¿En qué se traduce, pues, la situación actual? En la magnificación del trabajo y la consecuente pérdida de interés en la cultura y la investigación científica, que, no olvidemos, son vitales para el desarrollo de nuestra especie. Basta con echar un pequeño vistazo para darnos cuenta de que la gente ha empezado a concebir estas dos disciplinas como una mera banalidad con la cual se puede hacer poco más que perder el tiempo y, sobre todo, dinero. Soy consciente de que necesitamos trabajar para ganar un sueldo gracias al cual poder vivir, de verdad, pero eso no quita que se me rompa un poco el corazón cuando veo tanta gente cuyo único fin en la vida parece ser trabajar, trabajar, trabajar y trabajar. ¿Dónde quedan las inquietudes? ¿Y esa curiosidad científica? ¿De verdad el ideal actual es concebir al ser humano como mera herramienta de producción? "Menos [...] y más trabajar", "este ni estudia ni trabaja, es un despojo, no es nadie". ¿Veis? A esto me refiero. Está tan metido en el inconsciente colectivo que muchas veces lo pensamos sin darnos cuenta de la barbaridad que estamos planteándonos. Eres lo que produces. Eres lo que vas a producir. Eres lo que has producido. ¿En serio? 
¿Qué va a ocurrir a partir de ahora? ¿Qué debería ocurrir? Seguiremos basándonos en la idea de que producir es vivir, ya sin entrar en el desencadenante de esta situación, deberíamos hacer algo por empezar a replantearnos el porqué de nuestra existencia y de nuestro sistema (no es problema del sistema, sino del uso que hacemos de él). Sinceramente, pienso que el camino que hemos tomado, el que tomaremos si la propuesta de Podemos sigue adelante, así como la razón de su éxito (obviando lo quemada que está la gente con el PPSOE), será el de vanagloriar la producción. A ver, que sí, soy consciente de que estoy haciendo un resumen que hace escasa justicia a todo lo que el partido propone, pero tengo la sensación de que, tarde o temprano, la voluntad del pueblo llevará a lo que él quiere, pero no a lo que necesita. Sencillamente porque no sabemos ni lo que queremos ni lo que necesitamos.

Pero eh, ¡que faltan dos días para el Mundial!