Hace poco hice un descubrimiento, si bien útil, también bastante descorazonador. ¿Queréis ver lo "mejorcito" de la sociedad española? Meteos en el Facebook de Antena3. No, en serio, meteos. Buscad cualquier noticia (las de perritos que adoptan gatos, niños que lloran con la música de la boda de sus padres... cosas así, son un imán especialmente efectivo para el sujeto en cuestón). Poneos a leer los comentarios y llorad conmigo. ¿Qué veis? Dejad que os lea la mente... relajaos... cerrad losbueno, no, vaya tontería; que entonces no podéis leer. Je ji ja ji jo. Pero os leo la mente igual, lo de cerrar los ojos es un recurso barato del mundillo que funciona muy bien cuando te puedes escapar tras un telón a medio cerrar. Lo dicho, que os estoy leyendo la mente. De hecho, os la he leído ya, la parrafada sin sentido era para entreteneros mientras yo hacía lo mío.
Bien. Habéis leído una serie de apelativos peyorativos dirigidos a políticos, congresistas y/o banqueros. ¿Me equivoco? ¡Por supuesto que no!
Da igual de qué trate la noticia. ¡Eso es lo de menos! Lo que es súper chachi es recibir cientos de laiks por meternos con los políticos. Y con Antena3 por poner tantos anuncios, también.
Aquí es donde uno se da cuenta de que a la gente que comenta estas cosas le importa bien poco su país o los niños de África, sino que más bien tira por derroteros más ególatras. Todo esto es por los "likes". Todo esto es por sentirse aceptado. Todo esto es por obra y gracia de esas ganas de deshacerse de la inseguridad crónica. Todo esto es por las apariencias. Todo esto es por quedar bien. Todo esto es por el qué dirán. Todo esto es para que uno se vaya a la cama contento porque ha quedado bien delante de un montón de gente a la que ni conoce.
En resumidas cuentas, fachada. Eso no es más que fachada. Ganas de destacar, de que nos aprueben, nos digan que sí. Antes de seguir, me gustaría que leyerais esta maravilla con la que me topé el otro día. En mi opinión, está a rebosar de verdades y tal vez os ayude a entender el porqué de esta entrada y os oriente a la hora de establecer conclusiones: http://gazzettadelapocalipsis.com/2014/02/19/el-paraiso-de-los-mediocres/
¿Qué pasa aquí? ¿A qué viene toda esta tontería, este "moralfaguismo" y estas ganas de llamar la atención?
Por lo general, aquí todo el mundo se queja de los políticos. De que "Zapatero, Rajoy, la misma mierda son". Y es muy probable que tengan razón, aunque no estoy aquí para entablar juicios políticos. Este argumento es un apunte meramente sociológico. De hecho, yo me considero una persona con ideales que no tienden a la clasificación facilona y, en ocasiones, me tildo de apolítico. Teniendo en cuenta que el ser humano es un animal político, no sé hasta qué punto puedo emplear el término apolítico sin que venga Aristóteles y me corra a hostias.
A lo que íbamos, que no estoy aquí para hablar de mí.
En este país se tiende mucho a eso, a quejarse. A sacar a la primera de turno en una conversación el problema que nos trae de cabeza, desahogarnos e irnos a la camita tranquilos. Como en el salvaje oeste (el americano, no hablo de Portugal), aquí se dispara primero y se pregunta después. Aquí es donde rescato esa referencia a los comentarios en la página de Antena3 en Facebook. Ojo a los comentarios más votados en una noticia relacionada con Marte y la NASA.
No, no, no y no. Primero que nada, dejemos los rollos independentistas de lado. Ya hablaré de eso en otra ocasión.
Volvamos a la imagen. Fijaos en un detalle muy gracioso de la captura: las personillas en cuestión critican a los políticos, pero EH. Amigo, que ellos hacen lo mismo: demagogia y populismo, dejan la red y los votos, que caigan solos. Exactamente lo mismo. Hasta con votos involucrados. Todo por el ansia y el afán de destacar. Esto me hace preguntarme: ¿de verdad la gente está tan indignada como dice? ¿De qué han servido movimientos como el 15-M? Pues siento ser portador de malas noticias, pero no han servido para nada. O para casi nada. La gente sigue esperando que otros actúen por ellos. Esto pasó hace poco donde yo estudio. Necesitamos unas licencias que no nos quieren dar y se convocó una marcha para protestar. No fue casi nadie. VAYA, ERA LUNES. Debo admitir que yo tampoco fui, aunque en mi caso tengo excusa. No, en serio, soy agorafóbico.
¿Es España una nación condenada a la continua decadencia? Algunos brotes de inconformismo social (bulevar de Burgos) me dan esperanza a veces, pero por lo general, la visión a largo plazo no da lugar a perspectivas halagüeñas. Incluso estos indignados a menudo llevan a cabo conductas cuyo fin no acabo de comprender.
Si a nivel individual en España hay muchas personas que dejan bastante que desear en cuanto a capacidad de juicio y actuación en correspondencia, a nivel colectivo ya ni hablamos. Nos encontramos ante una conciencia social que vota, como dijo Loquillo hace cosa de un mes, no para elegir presidente, sino para deshacerse de un presidente. De este modo, pasamos de tener al que casi se carga el país para escoger al tipo que perdió dos elecciones contra él. ¿Nos movemos por algún tipo de criterio a la hora de pronunciarnos? ¿Es viable, pues, este sistema político? ¿Realmente reside en el pueblo la soberanía que le corresponde? No. El pueblo ni siquiera parece saber que los políticos deberían estar a su servicio, y no al revés. Si el pueblo fuera realmente soberano, puede que el país estuviese aún peor. Pero si además de soberano fuese inteligente, a estas alturas ya tendríamos otro presidente. Me vendría de perlas poner ahora el ejemplo de Ucrania. Gracias, Ucrania.
Como bien se mencionaba en el artículo al que he hecho mención líneas atrás, el problema parece estar en nuestro código cultural. Realmente, nos han zombificado. Somos patrones repetidos hasta la saciedad. Individuos que odian los lunes y aman los viernes. Conozco a un señor ruso a quien le sorprende mucho esto, que no entiende esa aversión que tenemos aquí al trabajo. Y eh, tiene más razón que un santo. Yo mismo voy a clase con una pereza terrible más de un día. Y a casi todos os pasará, si no a todos. ¿Pero por qué? Si hemos elegido estar haciendo lo que estamos haciendo, ¿por qué debemos sentirnos tan a disgusto a la hora de movernos?
Me gustaría saber de dónde viene ese afán por parecer súper correctos y que la gente tenga que aplaudirlo. Esto es falsedad y egoísmo en su expresión más descorazonadora. El resultado, la pescadilla que se muerde la cola: una sociedad engañada tanto por ella misma como por factores externos que a su vez responde con engaños. Y luego está esa dejadez. Ese "ya lo haré luego". Ese "ya lo hará otro".
Dicen que la mejor manera de acabar con un problema es arrancarlo de raíz. Pero claro, habrá que conocer esa raíz. Veamos... ¿os parece que puede haber un paralelismo con la edad? ¿Que lo más bajo, lo más profundo, lo que vino primero...? ¡Por supuesto! La educación. Cómo no. Pensadlo, ya de pequeños nos sumergen en esto. Acatamos normas sin rechistar, por lo que pueda pasar; absorbemos datos, los escupimos y se nos juzga en valor a cómo hayamos realizado este proceso. Y no rechistar da puntos, que conste. ¿Ha lugar la creatividad? ¿Realmente se desarrolla entonces el intelecto del niño o se le habitúa a la costumbre de acatar órdenes, no rechistar y que acepte con sumo gusto las palmaditas en la espalda? Inquietante, ¿eh?
Recuerdo que una vez, estando en primaria, tuvimos que salir a la "pizarra" unas cuatro personas a recitar un diálogo. A mí me tocó interpretar a un bicho muy feo, así que puse voz de bicho feo. ¿Qué me dijo la profesora? Va, seguro que lo sabéis.
Descubro a estas alturas, con horror, que me he desviado bastante de lo que quería abordar en un principio. Pero bueno, no voy a borrar nada. Hay tantas y tantas cosas que quiero comentar que al final las ideas montan un Madrid Arena y no hay manera de hacer que fluya todo con naturalidad.
¿En serio hemos dejado de hacernos preguntas? Preguntas importantes, digo. Inquietudes. ¿Ya no hay inquietudes? ¿Ya no hay nada más allá de la reputación, de lo que piensen de nosotros o de los likes que nos den en Facebook?
En mi opinión, y para concluir, argumentos tipo "yo soy feliz con poco", "con una sonrisa la vida se ve mejor :)))" o "yo soy yo, soy diferente y soy hípermegaguay por ello" son tonterías. Como catedrales. Estamos renunciando a la naturaleza humana. Sí, somos humanos. Somos seres parcialmente instintivos. No somos felices con poco, queremos más, siempre queremos más. Empecemos admitiendo eso. Una sonrisa es una mueca. Y no, no eres diferente, eres diferente en un mundo de diferentes, así que eres igual que todos. Argumentos nimios, respuestas nimias. No hay que ser tremendistas tampoco, somos humanos pero no somos lo peor, simplemente tenemos una idea muy equivocada de lo que somos. La gente se deja mover demasiado por lo que otros quieren que piensen. La humanidad está perdiendo su razón de ser. A veces me pregunto si el movimiento hipster no es una reacción de la propia sociedad como un único ente inteligente que pretende hacernos ver esta actitud como algo ridículo a lo que debemos renunciar si no queremos perder el norte.
Para buscar una solución, deberíamos partir de lo básico. Las utopías, utopías son. No crearemos el mundo perfecto, no existirá la paz absoluta, no dejará de haber muertes injustas, pero aún así, la cosa puede mejorar. Pero si la gente sigue con esta falsa actitud de "soy chupifeliz aunque tres guineanos me enculen a la vez", no llegaremos a nada. Esto da pie a la ignorancia. A que ignoremos el negro y por ello el blanco acabe cegándonos. Nada en exceso es bueno, y ceñirse a lo que está bien o mal visto hará que nuestra visión del mundo se distorsione de manera que no veamos la realidad.
Pertenecer a un bando ideológico o a otro es como taparse uno de los dos ojos. Verás solo tu realidad, y la verás muy bien, pero no dejará de ser un 50% del todo.
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